De alguna forma, todos decidimos qué nos parece bien y qué nos parece mal.
Y esta frase introductoria podría permitir a un lector (bastante perspicaz, eso sí) adivinar lo que voy a decir en todo el resto de este aporte. O casi todo. Para eso, debería haber leído mis aportes sobre Sistemas de Conocimiento[1] y sobre mi forma de entender la razón[2].
Bien pues:
De alguna forma, decidimos todos qué está bien y qué está mal. A esa forma, la llamaré “moral”. La moral de cada uno, es cómo cada uno decide qué está bien y qué está mal. No importa cuán trivial, elaborada, arbitraria o compleja sea esa forma: Lo decidimos de alguna forma.
O no. En este caso, me parece más cómodo considerar que una persona que no decide, de ninguna forma, que algo está bien o mal… no tiene moral. De acuerdo. No es absolutamente necesario para un ser humano afirmar que hay cosas buenas o malas. Todas las personas que conozco lo hacen, pero al menos admito la posibilidad de que exista alguien que no… así como en el caso de los Sistemas de Conocimiento no admito la posibilidad de que alguien no piense siquiera que algo a su alrededor existe o no (creo que haría falta estar muy mal de la cabeza), admito que alguien puede negarse a hacer juicios morales.
Pero hablemos de la mayoría de los mortales, los que sí tenemos moral.
Esta moral puede ser más o menos consciente. Puede estar compuesta de normas, o juicios basados en intenciones, o cálculos de coste y beneficio[3], o una mezcla de todas estas cosas, o quizá de cosas que yo no puedo imaginar… pero está ahí, existe.
Al igual que con los SC y los hechos, podemos decir que todo juicio moral estará justificado en algo, o no estará justificado. Si no lo está, se trata de un axioma moral. Si lo está, se trata de un juicio moral justificado a partir de otros juicios morales, y de unas reglas de derivación.
Esas reglas permiten pasar de unos juicios morales a otros. Y pueden, desde luego, ser las mismas reglas que se usan en un Sistema de Conocimiento. En mi caso concreto, lo son.
Yo uso la razón para derivar, a partir de juicios morales, otros juicios morales.
Sin embargo, la razón no da ningún juicio moral por sí misma. Ninguno de los seis axiomas (reglas axiomáticas) que he mencionado como base de la razón, ni nada que yo pueda derivar a partir de ellas, es un juicio moral.
Ni siquiera la percepción “yo percibo que esto es injusto” me permite decir que “esto es injusto“. Sólo que yo lo percibo como tal, lo que no es un juicio moral. Y además, tiene el problema de que no sé muy bien qué significa “percibir que algo es injusto” ¿fruncir el ceño? ¿una sensación de disgusto?
Asi que para poder deducir juicios morales, necesitamos partir de juicios morales. La razón sóla no puede proporcionarnos juicios morales. Necesitamos algo especial, un conjunto adiccional de axiomas, que esta vez no son hechos (algo existe o no) sino juicios morales (algo es bueno o malo).
En mi caso, ese axioma moral es sólo uno.
A partir de ese axioma moral, ese primer juicio moral, deduczo (es decir, derivo racionalmente) la moralidad de los demás actos, la bondad de las situaciones, etc…
Ése axioma es mi definición del “bien”:
El bien es la preservación de la autoconsciencia en el Universo.
Permítanme distinguir entre “el bien” y “un bien” sin necesidad de poner mayúsculas… siempre me ha parecido que las mayúsculas sólo sirven para esconder el hecho de que La Verdadera Filosofía sólo es la verdadera filosofía… de Fulano, y de que el Ser es el humilde verbo ser[4].
El bien que acabo de definir sería, digamos, el bien “absoluto”. El final de toda cadena de preguntas que comienza por “¿por qué esto es bueno?“. Es bueno porque provoca esto otro. Y esto otro, porque ayuda a esto otro… y finalmente, esto ayuda a aumentar las probabilidades de que la autoconsciencia persista en el Universo.
Qué significa exactamente esto, y a dónde lleva, tengo que dejarlo para otro día. Nos vemos.
[1] Ver “Sistemas de Conocimiento (1)” y “Sistemas de Conocimiento (2)“
[2] Ver “Mi Concepto de Razón“
[3] Ver “Tipos de Moralidad“