El Precio de los Alimentos
2008-05-01
Se habla bastante, ultimamente, de la subida del precio de los alimentos. Desde luego, es un problema grave, pero me parece que no deberíamos perder la perspectiva, ni mucho menos echarle la culpa, como veo que se está haciendo, al los biocombustibles.
1.
En primer lugar, los alimentos han sido tradicionalmente uno de los principales gastos de toda familia. Que haya dejado de ser así durante unas décadas, para el “mundo desarrollado”, es un tremendo avance que no debemos dar por descontado ni dejar de apreciar. Ahora que millones de familias se ven de nuevo con este problema, y ahora que consideramos esto (con razón) un problema gravísimo, no podemos olvidar que cuando esos mismos millones dejaron de ver esto como un problema, esto fué un progreso importantísimo. No algo que debamos dar por supuesto.
El hambre ha sido, históricamente, un problema grave para la humanidad, e incluso un modo (salvaje y cruel) de controlar la población. Hemos avanzado mucho en el camino de eliminarla para siempre, y los hechos actuales simplemente muestran que parte de ese avance no era sostenible.
2.
Eso no significa que debamos cruzarnos de brazos, como no nos cruzamos de brazos durante siglos. Por el contrario, es el momento de revonar nuestros esfuerzos. Pero debemos dirigirlos bien.
Desde hace siglos sabemos que la desigualdad es una de las principales causas del hambre. El planeta puede sostener a la población actual. Lo que se necesita es un mejor reparto.
A esto se suman los efectos del desastre climático, el cual está provocando sequías y otros desequilibrios, lo cual repecute en la producción.
Y finalmente, tenemos el tipo de dieta carnívora actual: una dieta con un excesivo consumo de carne. Para obtener una kilocaloría de carne de vaca, esta vaca debe consumir 54 kilocalorías de forraje. El consumo de carne es un lujo, y ese lujo disminuye la capacidad de producción de cereales, lo que aumenta su precio.
Esto ha sido siempre así. El consumo de carne de los ricos siempre ha sido una de las causas del hambre del mundo. Pero ahora que muchos países comienzan a desarrollarse económicamente, sus poblaciones están consumiendo cada vez más carne.
Asi pues, si queremos disminuir el precio de los alimentos, debemos luchar por la redistribución de la riqueza, por una dieta con menos carne, y debemos luchar contra el desastre climático.
3.
Existe la terrible tendencia de echarle la culpa de la subida del precio de los alimentos, a la producción de biocombustibles. Es cierto que la producción de biocombustibles ha empujado los precios de los alimentos, y aunque ese empuje es muy escaso aún (al contrario de lo que algunos pretenden hacer creer) sí puede hacerse sensible con el tiempo.
Pero la renuncia a los biocombustibles es un cambio que aunque eficaz, que no nos podemos permitir llevar a cabo. Porque renunciar a los biocombustibles en nombre del precio de los alimentos sólo provocará más desastre climático, y por tanto más desequilibrios (incluyendo sequúas), y hambrunas (además de otros problemas). Es pan para hoy, hambre para mañana. Se puede reducir el precio de los alimentos de otros medios, medios racionales y sin consecuencias negativas. Evitemos usar el único que provoca más daños que los que evita.
Luchemos, eso sí, por una producción racional de biocombustibles: Lo más cerca posible del consumidor, usando la “peor” tierra posible (respecto a su capacidad para producir alimentos), usando los medios que requieran la menor cantidad posible de fertilizantes… los biocombustibles no pueden ser la “panacea” que se use contra todo y en todo lugar. Pero son un instrumento irrenunciable, y los objetivos actuales (20% en la Unión Europea) son desde luego alcanzables y deseables.
Tengamos además en cuenta que a medida que avance el desarrollo de cereales para biocombustibles, éstos se harán más y más eficientes.
Nadie propone bloquear económicamente a la India y a China para reducir el precio de los alimentos a base de destruír su economía y devolverlos a la dieta de subsistencia. Nadie lo propone, aunque sería eficaz… porque es moralmente inaceptable y espantoso. Por el mismo motivo, nadie debería proponer renunciar a los biocombustibles.
2008-05-01 en 18:46
More,
Me dió alegria de leer su post de hoy sobre la escacés de alimentos y especialmente su opinión en relació al impacto de la dieta carnívora. Más que todo la alegria es pore leerlo en un blog de humanismo. Yay!
Espero ansiosa su post sobre combustibles alternativos.
Un abrazo.
2008-05-01 en 19:00
Creo que ahora estamos cambiando a una fuente de energía menos eficiente para seguir manteniendo una tecnología obsoleta. Pero tampoco hay energía ni medios suficientes para reconvertir toda la industria y el transporte basado en el petroleo y además seguir disfrutando de nuestra calidad de vida. Hacer las cosas bien requeriría entrar en alto parecido a un “estado de guerra”, con privaciones de todo tipo. Así que aunque hay tecnología y fuentes de energía mucho mejores su aplicación “cómoda” sólo puede ser a muy largo plazo. Entonces lo de los biocombustibles es un parche. Pero igual va a saltar por los aires. Porque no hay ninguna alternativa hasta que se detenga el crecimiento de la población.
2008-05-01 en 19:45
A mi me parece que los biocombustibles podrian ayudar en cierta medida, pero no creo que sean el problema principal. La adicción al petróleo solo se sustituiría por otra. Lo que se necesita es una reducción significativa de consumo. El reconocer que La Tierra es limitada y frágil nos presenta la oportunidad para hacer un ajuste dramático hacia un estilo de vida sostenible para todos. Los paises industrializados necesitan apagarse un poco, consumir menos energia para cubrir las necesidades globales.
2008-05-01 en 23:47
Precisamente sobre este tema hace un par de días caí en un vídeo escalofriante:
http://ninuclearniotras.blogspot.com/2007/04/lo-omos-todos-los-das-el-crecimiento.html
2008-05-02 en 08:04
Trataré en breve el tema de la energía más en general, y ahí daré una respuesta más o menos explícita a sus comentarios al respecto.
2008-05-10 en 09:10
[...] Cambar de dieta, disminuyendo o eliminando el consumo de carne (muy ineficiente energéticamente). [...]