Uno de los argumentos favoritos de los creyentes es que los ateos “al negar a Dios, ya estamos aceptando que existe, aunque sea como idea“. Ese gracioso argumento parte de una falacia, la de distinguir “idea” de “objeto”.
Dios no es “la idea de un ser supremo, creador del Universo”. Es un ser supremo, creador del Universo. Dios no está definido como “la idea de…” nada, sino como un ser supremo. Si Dios fuera “la idea de un ser supremo”, entonces la expresión “la idea de Dios” significaría “la idea de la idea de un ser supremo”, un gracioso galimatías[1].
Para aclarar definitivamente falacias como ésta, déjenme distinguir algunas cosas:
“glopcho prito”, “fanuncio”, “hada”, “Dios”, “la Casa Rosada” y “Richard Dawkins” son en primer lugar, expresiones. Las acabo de escribir. Cuando decimos “Dios tiene cuatro letras” nos referimos a la expresión “Dios”, que en castellano tiene cuatro letras. Cuando decimos “Richard quiere decir poder valiente” nos referimos a la expresión también, asi como cuando digo “me acabo de inventar glopcho prito para este aporte“.
Por otro lado, {hada}, {Dios}, {la Casa Rosada} y {Richard Dawkins} son también conceptos. Lo son porque las expresiones disponen de una definición, que les da un significado. El significado de una expresión, es el concepto que esa expresión nombra. La expresión “la Cada Rosada” nombra a la sede del gobierno argentino. Cuando decimos esa expresión (suponiendo que sepamos qué es), aparece en nuestra mente un modelo de cierto edificio.
Cuando decimos “las hadas tienen alas” nos referimos al concepto de hada. Ese concepto incluye el tener alas. Nótese que el concepto {hada} puede ser mucho más amplio que la definición de “hada”: La existencia de una definición garantiza que hay un concepto “mínimo”, pero la imagen que aparece en nuestra mente puede ser mucho más compleja.
Cuando una expresión carece de definición, no tiene significado. Podemos decir entonces que son expresiones sin sentido. “glopcho prito” y “fanuncio” son expresiones sin sentido (al menos en castellano). Esto quiere decir que existe la expresión, pero no existe el significado de la expresión.
Finalmente, tenemos los objetos que no son modelos mentales nuestros. Por ejemplo, la Casa Rosada. Aunque podemos decir “la Casa Rosada es una expresión de tres palabras” y también “la Casa Rosada de mis recuerdos rezuma dictadura“, en el fondo la Casa Rosada no es ni una expresión de tres palabras, ni un recuerdo en mi mente: es una casa. Rosada.
Cuando comparamos el concepto y el objeto, lo que descubrimos es que el objeto cumple las características que el concepto modela. A eso lo podemos expresar así: el concepto se refiere a, o modela el, objeto.
Al igual que pueden existir expresiones sin significado (sin concepto), pueden existir conceptos sin objeto. El concepto {hada} existe, sin duda: si no tuviera significado, usted no sabría de qué estoy hablando cuando uso esa expresión (como con “glopcho prito”). Lo sabe porque comparte un “campo semántico”, una definición… un concepto.
Lo que no existe, son las hadas. No hay ningún objeto modelado por ese concepto, y nombrado por esa palabra.
Y del mismo modo, tampoco existe Dios.
La expresión “existe como idea” es un equívoco, y cortarla en “existe” es sacarla de contexto alterando su significado. “X existe como idea” significa, nada más y nada menos, que “existe la idea de X”. Existe el concepto nombrado por esa expresión. No significa que exista un objeto al que ese concepto se refiera.
Ser ateo implica conocer la idea de Dios. Y muy raros son los ateos que no aceptan la existencia de la idea de Dios (de hecho, tan raros que yo no conozco ninguno, sólo agnósticos). En general los humanistas aceptamos que existe el concepto de Dios. Lo que no aceptamos es que exista el objeto asociado, que no es la “idea” de nada, sino el ser supremo, hacedor del universo.
[1] Es cierto, sin embargo, que sólo se puede ser ateo si se conoce el concepto de Dios, y en ése sentido, el ateísmo depende de ese concepto. El estado natural de todo ser humano es el agnosticismo, pero la creación de esa idea y su difusión hace del ateísmo la opción más lógica.
[...] Un “aserto” es una frase completa, que dice algo. “Mi perro fiel” no es un aserto, en cambio “mi perro es fiel” sí lo es. Si mi perro no es fiel, entonces el aserto “mi perro es fiel” es falso, pero “mi perro fiel” no es “falso”… simplemente, no existe. No existe mi perro fiel, es un concepto al que no corresponde ningún objeto. [...]
[...] la realidad. Es decir: Hay una realidad, y el aserto se corresponde con ésa realidad. A sus conceptos y las relaciones entre ellos, corresponden objetos reales (que forman parte de la naturaleza, sean o [...]