Qué es el Humanismo Radical
2008-05-04 por moredan
¿Por qué he llamado a este foro “Humanismo Radical”? ¿Qué es el “Humanismo Radical” al que me refiero?
Bien, intenté explicar esto en el primer aporte del blog, pero me vi limitado a escribir un resumen porque para ello era necesario que explicara las bases de mi moral, y además qué es el humanismo. Ahora que he dado cumplida cuenta de ambas cosas, puedo explayarme algo más.
Como han podido ver, toda mi moralidad se basa en un principio que, realmente, no aparece en ninguna parte en la bibliografía humanista… a menos que tengan ustedes la amabilidad de incluír dentro de ésta mis propias aportaciones.
Sin embargo, mi Sistema de Conocimiento sí es el mismo que el del humanismo: Ambos compartimos la “fe en la razón“, y yo considero que la razón, tal como la concibo, es plenamente equivalente a la ciencia y por tanto, a la razón tal como la concibe el humanismo.
Bien pues: Yo considero también, que a partir del ideal moral que he presentado, y usando la razón… se llega a los mismos principios morales que el humanismo.
La defensa de la libertad individual, de la democracia a todos los niveles, y de los derechos humanos, son para mí (al contrario que para algunos otros humanistas) medios, y no fines en sí mismos. Son medios para conseguir un bien mayor: una humanidad que crezca de forma sostenida en poder y sabiduría.
La razón me indica que son excelentes medios. Pero la razón me indica también que no pueden ser tomados de forma absoluta y dogmática: la democracia, por ejemplo, puede exasperarse hasta que se convierta en algo dañino. Un ejemplo es el ostracismo al que sometían los atenienses a sus ciudadanos, mecanismo que era sistemáticamente usado por el político más popular, para eliminar al segundo más popular. Una terrible serie de ejemplos la tenemos en las tiranías que nacen de un gobierno populista electo. Y hay muchos más problemas que pueden surgir como resultado de exagerar la democracia.
Además, la existencia de múltiples “fines” o “principios morales” nos obliga a elegir entre ellos cuando entran en conflicto. Esta elección con frecuencia es arbitraria, y cuando no lo es, muestra que hay una “jerarquía” de principios que raramente se hace explícita. Todo esto me parece demasiado complejo para mis gustos.
Asi pues, lo que yo hago para resolver los conflictos entre diferentes principios morales, es acudir a un único principio “realmente básico”, y su derivada más clara: la humanidad debe avanzar en poder y sabiduría. Todo principio moral existe si y sólo si es un intrumento, un medio, que ayuda a este principio. Todo lo que oponga a esto debe ser combatido y si es posible, eliminado.
Cuidado aquí: no estoy diciendo que si alguien se opone a este ideal debemos ponerle delante de un pelotón de ejecución. La forma adecuada de tratar un problema que se opona a principio moral que defiendo, dependerá de las circunstancias, y muy raro sería que romper el “derecho a la vida” o “libertad de expresión” fuera el modo adecuado, por mucho que estos principios sean “auxiliares” o “secundarios”.
Un ejemplo: si la reacción de una sociedad basada en mi moralidad, ante una crítica o un ataque ideológico, es la represión y el encarcelamiento, eso hará que esa sociedad sea más débil, crezca menos, sea rechazada por cada vez más gente, caiga en la corrupción y la arbitrariedad, y finalmente se derrumbe dolorosamente llevándose por delante el prestigio del principios que dice defender. Difícilmente eso va a ayudar a que la humanidad crezca sostenidamente en poder y sabiduría, más bien al contrario, la gente acabará odiando la sola idea.
Para poder actuar de forma eficiente, hay que conocer la realidad y aceptarla. Para tener una humanidad cada vez más sabia y poderosa, defiendo los mismos principios morales que son comunes a todos los humanistas modernos. Y en ese sentido, acepto la necesidad de compromisos, la libertad de defender posturas contrarias a la mía, etc, etc…
Por otro lado, al no tener ningún otro objetivo moral, absolutamente cualquier cosa va a estar justificada, si ayuda a ese objetivo moral. No tengo “líneas rojas”, sólo una dirección.
Por ejemplo: Asesinar a un bebé es, normalmente, un acto profundamente inmoral que condenaré con todas mis fuerzas. Pero mi moralidad no se basa en actos, sino en consecuencias, y esas consecuencias se evalúan de acuerdo a mi principio moral. Eso quiere decir, que puedo imaginar situaciones en las que matar a un bebé sea moralmente positivo y adecuado.
Pocas, desde luego. Pero alguna habrá. El caso típico de “qué harías si sólo pudieras matar a Hitler cuando era bebé, o no hacer nada sabiendo el curso de la historia futura” es un ejemplo. Mucho mejor sería evitar matarlo y al mismo tiempo evitar que provocara la Segunda Guerra Mundial… pero si no hay más que esas dos opciones, ni me lo pensaría un segundo, ni sufriría después remordimiento alguno: el bebé en cuestión tiene cara de muerto.
Tanto mi visión del mundo como mi moralidad se basan en un conjunto extramadamente pequeño de principios, y derivan todo lo demás a partir de ahí. A la hora de evaluar qué es justo o qué existe, no acepto ningún compromiso: lo que mi SC me dice que existe, existe, y lo que no, no - lo que la razón me dice que ayuda a mi “bien absoluto” es bueno, y lo que le dificulta, malvado. Sin excepciones, y sin “líneas rojas”.
Y en ese sentido, me considero “radical”.
Debo admitir una cosa:
Hace tiempo leí su axioma moral. Me quedé perplejo. Lo dejé estar. Ni siquiera hice comentario alguno, porque me parecía una marcianada que en esos momentos no tenía ganas de intentar entender (cuestión de tiempo, motivaciones y esas cosas). Sin embargo, cuando me reencontré con sus opiniones de nuevo a través de los foros, empecé a entender de qué iba la cosa, ya que empiezo a familarizarme con su filosofía básica. En realidad, recordaba muy bien eso de la “pervivencia de la conciencia”.
Ahora entiendo perfectamente su axioma moral. Todas las decisiones morales se derivan mediante el uso de la razón.
Y ahora voy a ser un poco “travieso”. Sé que puede existir la posibilidad de que una persona racionalista desee, por ejemplo, el fin de la humanidad. Pero, ¿no cree que es altamente improbable? ¿Y no cree que una persona racionalista, casi por el hecho de serlo, asume una moral compatible con la suya y la humanista? No es que lo implique directamente, pero un racionalista, para encontrarse en una postura moral diferente a la suya (la humanista, me refiero) debería desear la destrucción del ser humano. Imagínese. Es mucho más fácil tener una postura cuyas consecuencias se dirijan hacia la destrucción de la humanidad desde la irracionalidad. Precisamente, porque, de cara a uno mismo (y, especialmente, de cara a los demás) eso no implica dejar de desear “el bien” para la humanidad (con toda la hipocresía o “inocente arrogancia” que usted le quiera ver).
En principio, es altamente improbable que una persona, racionalista o no, tenga una moral cuyo fin último fuera la destrucción de la humanidad. Asi que, claro, es muy improbable que la tenga un racionalista. Simplemente: tenemos tendencia a querer sobrevivir, y tenemos tendencia al gregarismo.
Pero un racionalista puede tener morales encaminadas a otras cosas: a maximizar la cantidad de placer que obtiene la humanidad, a maximizar el número de personas con una “vida digna” entre el total (1 entre 1 es 100%), a “explotar el potencial de todo ser humano” (signifique eso lo que signifique para cada racionalista concreto), a maximizar la libertad…
O a asegurar la supervivencia de la humanidad. Cosa que NO es mi fin último.
Por supuesto, cada uno considerará que eso que está deseando es “el bien”. Porque precisamente así define “el bien”.
Esos diferentes fines ultimos posibles no son mutuamente compatibles. Si yo me veo ante la opción de aniquilar a la humanidad o aniquilar a una especie que, por los motivos que sean, es más adecuada para asegurar la pervivencia de la conciencia… me decidiré por el fin de la humanidad. Mientras que otras personas con otros fines últimos se decidirán por el fin de la otra especie. Sin que ninguno de los dos esté siendo irracional.
Por otro lado, tiene razón en una cosa: el “racionalismo”, al evitar las fantasías sobre el mundo, evita sistemas morales basados en esas fantasías: un racionalista no puede ser racista (por ejemplo) si tiene suficiente información sobre biología humana. Y en ese sentido, los sistemas morales racionalisas tiene ciertos límites a lo “raros” que pueden llegar a ser.
Pero no, no me parece que tengan que ser necesariamente humanistas, y de hecho yo sólo soy humanista mientras no encontremos otras especies plenamente autoconscientes… momento en el cual rechazaré la “preocupación compasiva por la humanidad” y la cambiaré por la “preocupación compasiva por todo ser autoconsciente”.
En la guerra entre la humanidad y los marcianos, yo bien podría ponerme del lado de los marcianos
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Moredan cual es su opinion acerca de Tomas Hirsch, vocero del nuevo humanismo universalista
…ninguna, no lo conozco, lo siento.