Una de las preguntas que creo que puede responderse de forma bastante simple, y sobre la que sin embargo han corrido ríos de tinta.
Bien pues, vamos de arriba a abajo: primero daré la respuesta, y luego la analizaré.
Yo soy mi mente.
Al contrario que los misticos y algunos filósofos, no considero que haya ninguna “esencia del yo” aparte de la mente. La mente es el “yo”. El hecho de que el lenguaje permita decir “mi mente” del mismo modo que se dice “mi perro” sólo indica que el lenguaje es imperfecto. Considero que ambas expresiones, “yo” y “mi mente” son absolutamente equivalentes. Son exactamente lo mismo.
La mente es un proceso.
Esto quiere decir, que el “yo” es un proceso. Yo soy un proceso. Usted es un proceso. Ninguno de los dos somos objetos estáticos. Nosotros no somos nuestro cerebro: somos lo que ocurre en nuestro cerebro.
Por ejemplo: si alguien consiguiera transmitir los impulsos neurales a un soporte mecánico, y transmitiera así todos los nuestros, manteniendo al mismo tiempo todos los procesos y subprocesos de los que esos impulsos forman parte… la mente pasaría a estar en ese nuevo soporte, y sería la misma mente que antes.
Destruír acto seguido el cerebro, ya carente de todo impulso neural (salvo quizá los que se generen al azar ya ocurrido el traslado), no es matar a nadie. Es destruír un órgano ya vacío. Es equivalente a cortarse las uñas. El “yo” de esa persona ahora está en el nuevo soporte, y si la transmisión ha tenido éxito y todos los procesos siguen intactos, entonces esa persona sigue pensando, sigue siendo autoconsciente y sigue teniendo las mismas capacidades mentales que antes.
Por tanto, la mente es un proceso, que actualmente tiene lugar, en seres humanos, en el cerebro. Eso es un hecho actual, que no tiene por qué ser cierto en el futuro: la idea de transmitir la mente a un soporte más resistente, existe desde hace tiempo, y se han hecho ya algunos avances en ése sentido.
Por otro lado, queda claro que una mente suficientemente similiar a la nuestra, será un individuo autoconsciente, y por tanto sujeto moral y de derecho, en la misma medida que un ser humano normal. Sin importar qué “soporte” usa esa mente. Dicho de otro modo: una inteligencia artificial plena, es para mí un individuo, y tiene derechos.
Finalmente, el considerar a la mente como un proceso, permite rápidamente darse cuenta de que ese proceso se compone de muchos subprocesos. Esto es ya algo conocido: el “yo” es realmente un sistema de procesos, bastante especializados de hecho, y desde luego muchos de los subprocesos son inconscientes. Hay una vieja pregunta… a veces uno se da cuenta de que ha estado cantando una canción sin darse cuenta… ¿quién estaba cantando? La respuesta, desde luego, es un “uno de mis subprocesos, concretamente uno que actuaba de forma incosciente hasta que me dí cuenta“.
Cada vez que oigo “mi nombre es legión”, esa frase que la Biblia atribuye al (¿a un?) demonio, me acuerdo de esto… nuestro nombre es legión. El de todos nosotros.
“Somos lo que ocurre en el cerebro”, Cogito, ergo sum. Muy buen post, como siempre, More.
Esta usted desatado maese Moredank :S
Hola Moredan,
___”la mente es un proceso”
Recuerdo otro post suyo, algo antiguo, en que trataba este tema de la mente de forma “menos mecanicista”. En particular en ese post que le comento describía a la mente como una “propiedad emergente” ´-lo que, como mínimo, suena más poético-. Sería bueno que lo posteara en el blog si puede recuperarlo porque me pareció especialmente interesante ese aporte (aunque este también me ha gustado, eh?)
___”si alguien consiguiera transmitir los impulsos neurales a un soporte mecánico…”
Aquí con transmitir quiere decir mover o traspasar pero, y ¿si la transmisión fuese una copia? es decir: ¿y si tras esta transmisión el cerebro continuara manteniendo los impulsos neurales? Yo personalmente no veo ninguna razón para que la transmisión implementarse como una copia y, sin embargo, ello abre como mínimo una gran paradoja ¿no? (el doctor House diría que estaríamos ante un caso grave de “desdoblamiento de la personalidad”
)
Un saludo.
Oops! rata a la vista: “Yo personalmente no veo ninguna razón por la que la transmisión no puediera implementarse como una copia”
Eso es lo que debería decir. Disculpas
Salud Moredan:
Pues que tienes pasta de filosofar. Eso está bien bueno. Te felicito.
Bueno, disculpa… quizás no sepas, pero hay un “Yo individuado” que se diferencia muy, pero muy sutilmente, del Yo clásico de la mente humana. Es cierto que la mente es un proceso y que ocurre en el cerebro. Pero, estimado Moredan, el Yo y la Mente no son exactamente lo mismo. Es más, en el ejemplo (Muy bueno por cierto), al hacer ese pase de impulsos neurales, sólo trasmitirías tu mente humana aprendida, tu Yo Social (Si quieres), pero no habrías de pasar al soporte mecánico tu “Ser” o tu Yo Primero o Esencia…
Está bueno tu blog. Sigue adelante.
Un abrazo desde lejos.
Tony
— fin
@Robert Nus:
Desde luego la mente (el proceso) es una propiedad emergente a partir de los pequeños procesos individuales, pero la verdad, si sólo es eso no me parece que valga mucho la pena entrar en ello. De todas formas, si encuentro el aporte echaré un vistazo para ver si merece la pena hacer una nueva versión de éste, más completa.
Se puede transmitir una personalidad, o se puede copiar una personalidad. En teoría, ambas cosas son posibles. No veo el problema: tendríamos un nuevo individuo, y ambos empezarían a diferenciarse inmediatamente (aunque tampoco hace falta que sean diferentes para constatar que tenemos dos individuos).
@Tony_Ar:
“quizás no sepas, pero hay”
Quizá sí sepa, pero no esté de acuerdo con usted. Esas frases suenan como “recuerda que Dios existe”, dicho a un ateo.
“el Yo y la Mente no son exactamente lo mismo”
Desde mi punto de vista, lo son. Y a menos que me diga usted exactamente qué proceso forma parte de una cosa y no de la otra, seguiré manteniendo mi opinión.
“al hacer ese pase de impulsos neurales, sólo trasmitirías tu mente humana aprendida, tu Yo Social (Si quieres), pero no habrías de pasar al soporte mecánico tu “Ser” o tu Yo Primero o Esencia”
Al hacer ese pase trasmitiría la totalidad de los procesos, tanto su parte dinámica como su parte estática. Eso exigiría el transpaso de estados de conexiones neurales, no sólo de impulsos.
Y con ello quedía transmitido la totalidad del “yo”, no hay un “yo primero” (yo segundo? tercero? cuarto?) y la expresión “esencia del yo” es o bien equivalente a “yo” o bien superflua.
Yo soy mi mente. Yo soy ese proceso. Si lo transmito a otra parte, me transmito a otra parte. Si usted quiere creer en la existencia de una “esencia del yo” que es la “esencia del ser” y esas cosas, le recomiendo con todo respeto mi aporte “El Ser se Autofagia en la Mismidad de la Cosa”.
Un saludo.
Enhorabuena Moredan: Veo que he de dejarte con tus propios convencimientos. Es una lástima, dado que tienes pasta para intelectualizar. Pues si para tí, la mente es igual al yo, y también, que al hacer ese pase del ejemplo, en él traspasas la totalidad del Yo; significa a mi entender, que por ahora sólo conoces un solo aspecto de aquello que ocurre en realidad con los pensamientos de tu YO más íntimo.
De todos modos, Amigo Moredan, te envío un saludo cordial y mi abrazo sincero.
Tony_Ar
— fin
Tony:
Comprendo que para usted sea una lástima que yo sea humanista, pero debió venir advertido. El humanismo no cree en nada sobrenatural, ni en el ser humano ni en ninguna otra parte.
Para usted, no conozco la totalidad del “yo”. Para mí (y para el humanismo), cree usted en fantasías. Que tenga un buen día.
Hola Moredan
Me llama la atención la separación que hace del YO y del receptáculo en que opera.
No sé si un cerebro pueda reproducir exactamente el fenómeno que ocurre en otro: la intensidad de los impulsos eléctricos, la calidad de los neurotransmisores, la arquitectura, la distribución de las neuronas.
Por otra parte, asocio el concepto de Yo con Identidad. Y a la identidad con Memoria.
La memoria se encuentra en el cerebro y también en el resto del cuerpo. La forma en que digiero o mal digiero la brócoli, que segrego hormonas, como reacciono al sonido del teléfono, como recibe mi nariz las burbujas de coca cola, etc.
Por ejemplo: ¿puedo ser Yo en el cuerpo de una mujer?
Me parece interesante ver al Yo como un proceso. Y lo veo como un proceso que insiste en tener y defender una cierta identidad, que se ve a sí mismo como un continuo.
De hecho, se me ocurre que el YO es un fenómeno utilitario, de sobrevivencia. Así como los animales desarrollan reflejos condicionados, que supongo les son útiles para responder a un medio que tiende a ser estable, en la extensión de una vida animal al menos, nosotros desarrollamos el YO. Y el YO tomó el pandero, acoto.
Tercero. Los instintos. Suponiendo que hay –o nos quedan- reacciones innatas puras ¿las incluye en su definición de YO? Algunas visiones sicológicas los dejan fuera del YO; pero allá ellos.
Respecto a que un programa computacional con algún nivel de autoconciencia (¿qué será autoconciencia?) deba tener derechos civiles, pues… me despierta la xenofobia.
Saludos
Hola Moredan!
Como curiosidad, igual le gustará saber que en uno de los episodios de la serie televisiva “NIKITA” (nada menos!) muestran como traspasan toda la mente de varios protagonistas a un disquete, dejándoles en plan vegetal, para aprovechar sus “conocimientos y memoria” sin tener que soportarlos “en persona” y luego son “salvados” por el prota, que les vuelve a meter sus mentes dentro… jejejeje … siempre pensé que fue una tontería no hacer un back-up antes de volver a menterles todo dentro, sería una cura excelente para el Alzheimer, no?
Hola de nuevo, Ayreena:
Me parece que lo que describe ésa serie de televisión será posible, pero dentro de muchos a~os, no ahora ni mucho menos.
Ahora bien, no sería una cura para el Alzhaimer, ya que en principio se carga y recarga toda la personalidad, con lo que equivaldría a borrarle a esa persona la memoria de todo lo que ha ocurrido desde la última “carga” al “disquete.”
Ahora bien, ciertamente algún día podrían recargarse sólo los recuerdos, incluso de forma automática. Pero creo que para entonces habremos curado ya el Alzhaimer por medios más convencionales.