Caracterizando el Fascismo
2008-05-07 por moredan
Creo que los conceptos de fascismo, tal como se usa esa palabra hoy en día, pueden agruparse en tres categorías:
- Los que opinan que todo autoritarismo (e incluso toda autoridad) es fascista, así como toda discriminación. La gente que llama “fascista” a cualquier policía por el hecho de serlo, o a un gobierno democrático que prohibie una manifestación, o a un padre que prohibe a su hijo salir de noche.
- El fascismo entendido como un cúmulo político que ha adquirido diferentes formas en diferentes estados, pero que engloba como mínimo al nacionalsocialismo alemán y al falangismo español, además de al fascismo italiano.
- El fascismo italiano, estrictamente.
El primer grupo conceptual siempre me ha parecido peligroso y negativo. Llamar “fascismo” a casi cualquier cosa, hace que la palabra pierda su poder admonitorio, como en el cuento de Pedrito y el lobo. Cuando lleguen los verdaderos fascistas, quiero tener una palabra con que denominarlos: una palabra que no se haya convertido en algo tan común que cualquier padre de familia se haya dicho alguna vez “pues bueno, pues soy fascista, qué importa“. Tiene que importar.
El tercer grupo es estricto y válido, pero creo que debe dejarse para análisis finos de “los fascismos” (segundo grupo) entre sí, y no para una caracterización cara al resto de ideologías, que es lo que voy a hacer.
Usaré por tanto el segundo tipo de concepto.
Es necesario advertir aquí que considero que el fascismo como algo gradual… una ideología será más o menos fascista de acuerdo a hasta qué punto cumple con los criterios que daré. Además, como la moralidad humana cambia con el tiempo, una ideologia puede ser “poco fascista” hace 100 años pero “muy fascista” para el contexto actual, dependiendo de dónde se sitúe respecto a la media de cada época.
Bien pues, aquí están los criterios:
Autocratismo: La idea de que el poder efectivo debe emanar de una sóla persona. El autocratismo se opone al republicanismo, que busca repartir el poder creando equilibrios y contrapesos. El autocratismo opina que la mejor sociedad, la más eficaz, la más capaz de resolver sus problemas, es aquella donde un sólo lider (por supuesto elegido de entre los mejores) tiene poder ilimitado.
Nacionalismo: La segunda gran idea-fuerza del fascismo es que todo individuo debe pertenecer a una nación, y que esa nación debe actuar como un sólo individuo, defendiendo sus intereses. Esta defensa puede llegar al exterminio de las demás naciones, y desde luego a su subyugación.
El nacionalismo facista es supremacista: No sólo “cada individuo debe defender su nación” hasta la muerte, sino que además “la nuestra es la mejor del mundo” (o al menos mucho mejor que las de nuestro entorno). Nótese que no es lo mismo una cosa que otra. El nacionalista decimonónico europeo-occidental tendía a respetar en gran medida a su “enemigo” si éste compartía su ideología pero se enfrentaba a él precisamente por defender “su” nación. Toda la mítica del “combate entre caballeros” entraba aquí en juego. Sin embargo, el supremacista nacional perfecto, no consigue respetar a ningún miembro de otra nación tanto como a los de la suya propia.
El nacionalismo facista también va vestido, en mi opinión, de “darwinismo político“, la idea de que las naciones deben competir entre sí por la supervivencia, ya que ésa sería la forma de conseguir que sólo las mejores naciones sobrevivan y se multipliquen, en una evolución ascendente que lleva a sociedades cada vez mejores. Este “darwinismo político” es por supuesto una fantasía producto de la tergiversación y abuso del verdadero darwinismo, el biológico.
Finalmente, el nacionalismo fascista es imperialista y expansionista: la nación propia es una gran nación que “merece” un espacio imperial.
Admito que muchos “fascistas” no serán alguna de estas cosas, pero el fascista 100% perfecto, en mi opinión, comparte todas estas ampliaciones del nacionalismo: Supremacismo, “darwinismo” e imperialismo.
Racismo: El racismo pretende que las diferentes etnias reconocibles por el aspecto físico, disponen de un acervo genético significativamente diferente. La etnias son por tanto “razas”: a un diferente aspecto físico corresponderían fuertes tendencias diferentes a nivel de capacidad intelectual, altura moral, y otras. La naturaleza ha creado estas razas, y el racista puede elegir entre considerar que los “mestizos” son peores que los “puros” de razas ajenas, o que estos “mestizos” son algo mejores por tener algo de sangre de la raza “propia”.
El racismo fascista es también supremacista: La raza propia es intrínsecamente mejor que las demás. Y también es “dawinista racial“, el equivalente “racial” del darwinismo nacional.
La unión del nacionalismo imperialista y el darwinismo racial lleva a teorías de “espacio vital“: la nación se expande imperialmente para que la raza pueda reproducirse.
Totalitarismo: Las ideologías totalitarias poseen un modelo muy completo de ser humano. Al contrario que otras ideologías, que se limitan a establecer modelos de estado o de sociedad, el totalitarismo incluye modelos para actividades solitarias, cotidianas o triviales de cada individuo. La represión sexual es típica, como también los modelos de familia, el vestido, o la condena de determinados tipos de arte. El totalitarismo se dirige a la “totalidad” del ser humano.
El totalitarismo fascista presenta paradójicos rasgos revolucionarios y ultraconservadores. Un fascista puede defender que toda familia debe componerse de padre, madre e hijos (cuantos más, mejor); mientras otro fascista defiende que los hijos deben crecer en instituciones estatales. El fascismo puede defender el retorno a una Edad de Oro mítica, al mismo tiempo que anuncia la creación de un “hombre nuevo”, inédito. Esa paradoja es única, al menos yo no conozco ninguna otra ideología que la contenga.
Meritocracia: Como parte de sus rasgos modernos, el fascismo defiende la meritocracia. Los individuos deben ser apoyados de acuerdo a sus méritos personales, no de acuerdo a sus ancestros (como ocurre, al menos parcialmente, en el clasismo tradicionalista), ni tampoco de acuerdo a sus necesidades o a la capacidad de la sociedad de apoyarles (como ocurre, al menos parcialmente, en el pensamiento de izquierdas).
Notable es aquí el “darwinismo social“. De nuevo se abusa de la Teoría de la Evolución, esta vez para indicar que los “parásitos sociales” no merecen más que la miseria en que viven, y que deben desaparecer para dar espacio a individuos mejores dentro de la misma raza y nación. Nótese el fuerte contraste entre el trato que se da al que se considera “parásito”, y el que se considera “trabajador de base”, el cual es mimado como parte de la presencia del estado (ver abajo) y de la solidaridad entre miembros “útiles” de la nación.
Belicismo: El fascismo es la más moderna de las ideologías belicistas, y probablemente la última. El pensamiento belicista defiende que la guerra tiene aspectos positivos intrínsecos: pone a prueba a las naciones y a los hombres, estimula a éstas, contiene una épica inigualable y hermosa, da ejemplo a futuras generaciones, y es la forma natural de expansión de una nación y de una raza. Los aspectos negativos se consideran males necesarios que pueden dejarse de lado. Cuando se trata de hablar de guerra, en el fascismo la épica heroica lo domina todo.
Estatalismo: Curiosamente, el facismo es keynesiano… digo curiosamente porque yo soy keynesiano, y no deja de ponerme nervioso el notar la afinidad. El fascismo no considera que la economía deba ser dejada a su aire, ni mucho menos: el liberalismo le es ajeno. Tampoco considera que el estado deba ser dueño de los medios de producción: son ferozmente anticomunistas. Pero sí consideran que el estado debe ser un poder económico real, incluyendo la propiedad de sectores clave y el control estricto de otros sectores. Y el fascismo, en su estado más puro, rechaza el capitalismo (aunque no la economía de mercado) como peligroso e incluso “decadente“[1] (esto ya no es keynesianismo).
Una vez establecidas las características del fascismo, cabe preguntarse si es de derechas o de izquierdas. De eso hablaré en una “coda” mañana.
[1] “Falange Española no es un partido más al servicio del capitalismo. ¡Mienten quienes lo dicen! El capitalismo considera a la producción desde un solo punto de vista, como sistema de enriquecimiento de unos cuantos. Mientras que Falange Española considera la producción como conjunto, como una empresa común, en la que se ha de lograr, cueste lo que cueste, el bienestar de todos.” Jose Antonio Primo de Rivera, Revista “Falange Española”, Número 2. - Fuente: wikiquote.org.
gracias por la información
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