Derecho y Libertad Moral
2008-05-09 por moredan
Una vez establecido mi principio moral, puedo entrar en detalles sobre la libertad y el derecho.
El ser humano no es bueno por naturaleza. Sin embargo, sostengo que es “más bueno que malo“. Observando nuestras tendencias genéticas como animales gregarios, y observando cómo nuestra capacidad de abstracción nos hace capaces de “sublimar” ese gregarismo a grandes comunidades (incluso a toda la humanidad), afirmo que el ser humano, por lo general, busca su bien (en primer lugar) y el de los demás (en segundo lugar). En general, si podemos conseguir nuestros objetivos provocando o evitando un daño a los demás, lo hacemos así.
Creo que estas tendencias hunden sus raíces, como dije, en nuestra naturaleza como animales gregarios. Queremos sobrevivir, conocemos el rol de la colaboración y el altruísmo para aumentar nuestras posibilidades de supervivencia. Nuestra “moral natural” no es exactamente mi moral humanista, pero tampoco está tan lejos como para que “por naturaleza” tendamos a realizar más acciones malvadas que buenas.
De esto podemos deducir algo, bastante limpiamente: si los humanos, por lo general, tienden a realizar acciones “buenas”, entonces es una buena idea, dejar que cada uno haga lo que desea.
La alternativa es prohibirlo. Pero prohibir una acción tiene dos efectos negativos:
- Cuesta un esfuerzo.
- Provoca frustración, cosa que puede provocar conflictos, algo bastante destructivo por lo general.
Por tanto, prohibir es hacer “mal + mal muy probable + mal algo probable”, mientras que permitir es hacer “bien bastante probable”. Como norma general, por tanto, no debemos prohibir las cosas.
A este principio, es a lo que podemos llamar “libertad humana“. Creo en la libertad humana, uno de los conceptos centrales del humanismo, pero no creo en ella como axioma sino porque la deduzco de lo anterior. Y en política, este principio lleva al “Estado liberal“: el estado que no prohibe nada, a menos que haya motivos para prohibirlo[1]. Por supuesto, yo también defiendo el estado liberal.
Como pueden observar, esta libertad no es exactamente la libertad que he definido en “Determinismo y Libertad“: Aquí ya no estamos hablando de lo que cada uno puede hacer sin más. Estamos hablando de lo que los demás deberíamos intentar impedir que haga, o no. Es decir, estamos hablando de libertad en el sentido moral.
La formulación puede variar. Observen que la frase en cursiva podría decirse así: Lo que tenemos derecho a prohibir. Y lo que no tenemos derecho a prohibir, es lo que el otro tiene derecho a hacer. La libertad humana es el derecho a hacer todo, a menos que haya motivos para que no lo haga. Son dos formas de decir lo mismo, y a veces lo expreso como “el derecho a la libertad”, que sería el derecho básico de todo ser humano, el derecho del que se derivan todos los demás.
Eso, a su vez, crea un “paisaje” de libertades muy claro: La libertad individual es un principio (derivado en mi moral, pero básico en otras) que cubre toda actividad humana… salvo las áreas específicas donde, por determinados motivos, decidimos prohibir. La libertad es el queso gruyère. Las prohibiciones son los agujeros.
Grandes áreas de queso gruyère… de libertad… pueden ser vistas como libertades concretas. Por ejemplo, la libertad de expresión, puede entenderse como un área del “guyère” que se puede delimintar bastante bien. Un área con pocos agujeros. Esa libertad de expresión emana de la libertad humana general, y es la forma que ésta toma en un área concreta. Y al igual que la libertad general, la libertad de expresión se puede expresar como un derecho: el derecho a expresarse.
Los derechos humanos son también, para mí, derivados de todo esto: se trata de grandes áreas en las que no parecen haber “motivos para prohibir”, y en las que por tanto debe haber libertad. Concibo los derechos humanos como libertades: el derecho a la vida es la libertad de elegir entre vivir o no (y por cierto, eso implica el derecho a suicidarse). El derecho a una vivienda digna es la libertad de residir en una vivienda digna… incluso una vivienda ajena o el Palacio del Presidente, si no hay otra opción[2].
Los derechos “concretos” (como la libertad de expresión) son buenas convenciones que expresan el alcance del derecho básico a la libertad. Como buenas convenciones estándar, es muy bueno seguirlas, y sirven como normas de comunicación y en este caso también de convivencia. El “derecho a darse de cabezazos contra una puerta” forma parte de la libertad humana, pero restingir ese derecho no es tan grave como restringir el “derecho a azotarse como penitencia religiosa“ porque el primero no forma parte de una convención aceptada, mientras que el segundo sí (”derecho a la libertad religiosa”).
Eso quiere decir que al prohibir a la gente darse de cabezazos contra una puerta, no estamos debilitando una convención útil y poderosa en la que apoyamos la convivencia en nuestra sociedad. Al prohibir las penintencias con azotes, sí. Es cierto que esas agrupaciones de derechos bajo una convención (”libertad religiosa”, “libertad de expresión”) son arbitrarias… realmente todo forma parte del mismo “queso”. Pero siguen siendo importantes, ya que forman parte de la forma en que todos nosotros percibimos (nos damos cuenta alcance de) la libertad humana.
…
Todo esto se basa, como hemos visto, en generalizaciones. En general, lo que hace un ser humano es positivo. En general, conviene permitir. En general, conviene respetar unos derechos concretos y codificados (los “derechos humanos”). Pero todo esto admite la excepción del caso concreto.
Yo no considero que los derechos sean “inalienables”. Por el contrario, considero que el respeto a todo derecho en cualquier caso concreto está sujeto a la evaluación moral de ese caso concreto. El derecho a llevar una bandera nazi por la calle puede ser parte de la libertad humana, y parte de derechos humanos codificados (libertad de expresión). Impedirlo puede ser además costoso, y puede provocar conflictos. Pero a pesar de todo, si evaluamos los daños que esa expresión puede producir en una sociedad y momento concreto… puede estar justificada la prohibición[3].
Y eso mismo se aplica a todos los derechos. Incluyendo el derecho a la vida, un tema que tendré que dejar para otra ocasión. De momento quería que se quedaran con esta idea: parte de mi “radicalidad” se debe a que sigo sin más una única idea moral, y someto todo a ésta. Si algo pone en peligro la pervivencia de la autoconsciencia, no voy a respetarlo, por “sagrado” o “inalineable” que sea para otros.
Caiga quien caiga.
[1] No todo estado liberal es democrático, pero todo estado democrático (que yo conozco, al menos) es liberal.
[2] Uno de mis sueños legales: que todos los sin techo de la capital de cada estado, llegaran todas las noches a las puertas del palacio presidencial con una manta bajo el brazo diciendo “tenemos derecho a una vivienda digna, y usted es el encargado de implementar ese derecho: hasta que nos la proporcione, dormiremos en su casa, y si nos impide la entrada o nos echa, le denunciaremos por incumplir la Consitución y la Carta de las Naciones Unidas, que nuestro estado ha firmado“. Todo esto, por supuesto, delante de las cámaras de televisión que irían acudiendo al evento. En mi sueño, las cortes de última instancia de las diferentes naciones dan la razón a los querellantes y los gobiernos se ven obligados, muertos de vergüenza, a proporcionar esas viviendas para no tener que soportar la compañía de los vagabundos en sus propias residencias oficiales.
[3] Mi opinión concreta sobre la prohibición de símbolos o ideas nazis o negacionistas puede resumirse en “depende”, y deberá ser también contenido de otra aportación.
[...] El “derecho a la libertad” del que he hablado ya, consiste en “poder hacer lo que deseemos, mientras no haya motivos para [...]
Sobre la nota [1].
Me dejó pensando en algunos casos, por ejemplo Irán. Irán tiene ciertos mecanismos democráticos ¿pero es un estado liberal?.
Hum… yo creo que hoy en día todo estado es liberal, al menos en su aspecto más básico: intenta dar una razón para cada prohibición, y considera correcto el principio de libertad humana (de boquilla, claro).
En todo caso el nivel de “estado liberal” de Irán supera con mucho su nivel como “estado democrático”. Vamos, me parece a mí.