Supongamos un mapamundi, que como por ejemplo como el que nos ofrece google, tiene algunas posibilidades interactivas. Podemos alejar o acerca el objetivo, y movernos. La lado de la barra vertical que permite alejar y acercar el objetivo, sin embargo, hay otra barra que se llama “granularidad”.
La granularidad es un concepto matemático que necesita una breve explicación: Si tenemos un conjunto de cosas diferentes (por ejemplo, color del pelo) podemos clasificarlas siguiendo uno o varios criterios (por ejemplo, homogeneidad, brillo, y longitud de onda predominante). Cada cosa puede tener valores diferentes a los de las demás en cada uno de estos criterios, pero muchos elementos se “apelotonarán” en regiones conocidas (por ejemplo “pelo teñido a lo Marilyn Monroe” mientras que otras regiones estarán bastante vacías (por ejemplo “pelo azul claro”).
Observando esto, podemos hacer grupos, compuestos de elementos con características “más o menos parecidas”. A esto se le llama “agrupamiento” y créanme, es todo un arte.
Podemos decidir si agrupamos en “grandes grupos” (por ejemplo, “rubio”) o en grupos más detallados (”rubio platino”, “rubio oscuro”…). Dependiendo del nivel de detalle de nuestro argupamiento, saldrán más o menos grupos. A ése nivel de detalle, en estos casos, se le llama “granularidad”: cuanto más elevada, más “granos” (es decir, grupos) aparecen, aunque el conjunto sea en el fondo el mismo.
Bien pues: dibujemos en nuestro mapamundi imaginario un rasgo cultural, por ejemplo “comer pescado crudo más de 50 días al año“. Sin duda alguna gente en Oberamergau (Baviera rural) lo hace, pero lo más normal es que nos encontremos con una gran nube de millones de personas en torno a Japón, y poco más. Podemos decidir por tanto marcar una línea geográfica, de color negro, que separa (más o menos) Japón del resto… supongamos que en algunas islas del norte de Japón no se hace, y supongamos que en alguna parte de Corea del Sur sí se hace, sólo para enriquecer el ejemplo… la línea no tiene por qué corresponder con el Estado del Japón actual, y probablemente no corresponde.
Ahora cojamos otro rasgo y pongámoslo en el mapamundi. Y otro, y otro, y otro, y otro… hasta acabar de poner “todos” los rasgos. Desde luego, este ejercicio es imaginario: Es totalmente imposible poner todos los rasgos culturales humanos, se pueden formular un número astronómico de rasgos culturales. Pero supongamos que podemos. Los ponemos todos y miramos el mapa: ¿qué vemos?
Una superficie negra, con algunos huecos donde simplemente no vive nadie. Los océanos, por ejemplo. Todo lo demás está cubierto de líneas que separan rasgos culturales. Allá donde hay un ser humano, éste está rodeado de líneas, ya que ningún ser humano hace todo exactamente igual que otro, incluso quitando rasgos forzados o innatos. Todos tenemos nuestro particular conjunto de costumbres. Semejante mapa no sirve de nada salvo para señalar ese hecho.
La barra de granulaidad está todo el rato a “máxima” y espera a que la movamos.
La movemos ¿qué ocurre?
Cuando disminuímos la granularidad, lo que queremos decir es que para que aparezca en nuestro gráfico, una única línea no basta. Sólo aparecerán las líneas que estén superpuestas con más líneas. Decenas, cientos, miles de líneas… al comienzo el resultado es el mismo, todos somos diferentes de los demás, todos seguimos separados de los demás.
Pero en cierto punto, empiezan a aparecer grupos. Al comienzo no los vemos (sobre todo si estamos mirando el mapamundi completo), pero poco a poco vemos aparecer regiones geográficas: las regiones compuestas por gente que si, hace realmente cada uno las cosas a su manera, pero la cantidad de diferencias que tienen entre si es menor que las que tienen con los demás. Una vez el nivel de granularidad es tan bajo que las diferencias entre ellos ya no aparecen, vemos aparecer el grupo, separado de los demás.
Si seguimos bajando la granulaidad, los grupos serán cada vez más grandes… hasta que llegados a un punto, todos los grupos se unirán en uno sólo: la granularidad ha alcanazado una cantidad de diferencias culturales tan grande, que ningún ser humano actual cae dentro de un grupo diferente a otro. La humanidad aparece, a ese nivel, completamente única. La barra está en granularidad “mínima”[1].
Bien pues, yo defiendo que un área de ese mapamundi es una cultura. Es decir, un conjunto de personas que comparten más rasgos culturales entre ellos que los que comparten con el resto, es una cultura. Ésta es una forma más o menos objetiva y bastante libre de prejuicios de llegar a “culturas”. Y nos enseña algunas cosas:
- La cantidad exacta de culturas que existen, depende del nivel de granularidad con que queramos verlas. A determinado nivel sólo hay culturas como la europeo-occidental o la subsahariana. A otro nivel, la cultura siciliana es diferente de la napolitana.
- No hay ningún nivel de granularidad “especial”, ninguno en que de pronto el mapa “salte” en culturas y se quede ahí. Que la cultura siciliana existe es “tan verdad” como que existe la europea, simplemente son niveles de granularidad diferentes.
- Algunas culturas tienen una distribución geográfica cuanto menos curiosa: la cultura inglesa probablemente se ven en mapa como un cuerpo principal con islas alejadas en Boston o Gibraltar.
- Haciendo lo que hacemos (dividir por número estricto de líneas) podemos hacer un árbol jerárquico entre culturas: la cultura napolitana pertenece a la europea, y toda cultura de un nivel de granularidad dado, pertenece a otra de un nivel menor.
Esta visión es, aún, basante tradicional. Pero parte de una suposición: estamos contando el número de rasgos culturales, únicamente. Eso implica darle la misma importancia a todos ¿realmente queremos hacer eso? ¿realmente nos parece igual de importante el rasgo “cocinan huevos fritos al menos 18 veces al año” que al rasgo “apoyan los derechos humanos“? Desde una perspectiva humanista… difícilmente.
El problema, claro, es que hay muchas formas de ponderar la importancia diferente de los diferentes rasgos. Va a ser imposible ponerse de acuerdo en una, y además, es muy posible que diferentes formas de ponderar sean más o menos útiles para diferentes labores.
Supongamos por tanto que sobre la barra “granularidad” hay una cajita de opciones: ahora mismo está en “número bruto”. Pero hay otras opciones… la ponemos en “dar más importancia a la moralidad” y aparece, en el mismo nivel de granularidad, un mapa diferente. La ponemos en “dar más importancia al tipo de ocupación profesional” y aparece otro. Y así sucesivamente.
Y ahora ponemos “usar todos a la vez” y aparece el caos
.
Bueno, no necesariamente. A un nivel de granularidad suficientemente bajo, quizá sólo aparezcan unas cuantas culturas sobreponiéndose a otras… algunas son religiosas, otras profesionales, otras de nivel tecnológico, otras de nivel de vida… y de esto aprendemos una cosa más:
- Las culturas se superponen. Pertenecemos a la vez, no sólo a culturas diferentes pero ordenadas jerárquicamente (cultura santacruceña, de la cultura boliviana, de la sudamericana) sino a ordenadas de otros modos (mundo en vías de desarrollo, cultura castellanoparlante). En algunas compartimos cultura con una gente (Vietnam es un país en desarrollo, España no) mientras que en otros, con otra gente (España es castellanoparlante, Vietnam no). La estructura de árbol que teníamos antes, sólo sirve si usamos sólo un conjunto de criterios, y eso es arbitrario.
Finalmente, ponemos la selección en “nivel educativo” y vemos qué pasa. Cuidado: no en “nivel educativo medio” de ningúna población, sino simplemente “nivel educativo”, de cada persona.
No se ve nada. ¿Todos forman parte de la misma cultura a nivel educativo? Movemos el nivel de granularidad arriba y abajo. Sigue sin verse nada.
Entonces movemos la barra de acercamiento y miramos una ciudad concreta… miramos la calle que separa la universidad del resto de la ciudad… y empezamos a ver puntos. A determinados niveles de granularidad, la universidad aparece como un conjunto de gente con unos determinados rasgos culturales del tipo “nivel educativo”, que puede diferenciarse del resto, donde hay gente que los tiene, pero poca en comparación.
Alejamos el objetivo de la cámara, y vemos por qué no veíamos antes esa cultura, “la universidad de Oxford” (por ejemplo)… al ver el mapamundi, simplemente la universidad de Oxford es demasiado pequeña como para que la veamos. Estábamos intentando, como si dijéramos, ver bacterias en solución.
Eso si, antes de alejarnos del todo nos llevamos una sorpresa… brevemente se vió otro “punto gordo” cerca, que parecía pertenecer a la misma cultura que “la universidad de Oxfrord”. Acercamos de nuevo la cámara y nos fiajmos mejor… ah… la Facultad de Filología de Sandford-on-Themes, cerca de Oxfrod.
Pertenece a la misma cultura.
Recordemos que en ningún momento hemos dicho que las regiones deben ser únicas: La cultura inglesa tiene “islas” alejadas de “cuerpo principal”. Del mismo modo, la cultura que estamos observando tiene islas… lo que no tiene, es cuerpo principal. Estamos viendo la “cultura universitaria“.
Esta cultura es invisible en un mapamundi, porque todas sus “islas” son tan pequeñas que no pueden verse a esa escala. Pero no por ello deja de existir, de hecho hay muchas: “los que han ido a la universidad” es una forma de verla, otra es “los que trabajan educando en la universidad”, y puedo asegurarles que muchos profesionales de diversas universidades han sentido esa afinidad especial con los profesionales de otras universidades, muy alejadas de la suya: hay problemas comunes, hay comunicación mutua, y surgen tradiciones, costumbres y puntos de vista comunes. Es decir: una cultura.
Eso nos indica una última cosa sobre las culturas:
- Las culturas no tienen por qué coincidir con áreas geográficas monolíticas.
La cultura rural existe, es cuestión de ajustar la granularidad y ver qué rasgos comunes comparte un pueblo danés con uno senegalés - los hay. Si los usamos para separar culturas, tenemos una “cultura rural”.
En fin y como resumen: no existe una cantidad fija de culturas, ni tampoco una jerarquía clara de culturas mayores y menores. Existen muchas jerarquías, dependiendo de qué rasgos consideremos, y existen superposiciones entre culturas, y culturas geográficamente dispersas en miríadas de “islas”. Existe la “cultura mundial juvenil“, y la “cultura trekkie“, existe la “cultura mundial de los ricos” y la “cultura de los obreros vieneses“. Existe la “cultura universitaria de Florencia“.
Ninguna de ésas culturas es a priori “mejor”, o “más relevante” que las demás… todas son relevantes para diferentes cosas. Dependiendo de qué queramos hacer, elegiremos el nivel de granularidad y los rasgos a los que damos importancia, y obtendremos diferentes culturas.
De eso al fin del nacionalismo hay sólo un paso, pero es importante y hay que hacerlo con cuidado, asi que me lo reservo para otro aporte.
[1] Realmente, asi como en el máximo absoluto (1 rasgo) está muy lejos del nivel en que empieza a unirse gente en grupos, el mínimo absoluto (todos) está muy lejos del nivel en que todos forman parte del mismo grupo. Pero simplifiquemos.
[...] [2] “Qué es una cultura”: 1 y 2. [...]