2025
Gustav abre su navegador y lee las noticias principales del Corriere della Sera. Contento al ver los nuevos objetivos del programa espacial chino, visita la página del gobierno de la República Popular al respecto y lee unos cuantos detalles. Luego recuerda que tenía que mirar algo en el Movimiento Nación Zulú, se anota unos cuantos datos para el trabajo del día, y finalmente pasa el resto del desayuno leyendo el informe armenio de derechos humanos.
Gustav sólo habla sueco e inglés. Durante todo este rato, en la parte superior izquierda de su navegador, se ha visto un icono con una banderita. Primero ha sido una bandera italiana, luego china, luego de Swazilandia y finalmente armenia. Si Gustav hubiera puesto el cursor del ratón sobre la banderita, habría aparecido un mensaje: “Esta página ha sido traducida para usted al sueco a partir del…“. Por lo demás, sólo unas pocas expresiones le han sonado un poco raras, durante la lectura.
2050
Milla y Ricardo están hablando en una cafetería. Milla es serbia, el serbio es la única lengua que habla y entiende. Ricardo es italiano, y el italiano es la única lengua que habla y entiende.
Cuando Ricardo habla, interfaces lingüísticas situadas entre los nervios auditivos de Milla y el resto de su cerebro detectan su voz. Esas mismas interfaces dejan pasar el ruido de la calle, el sonio de la respiración de Milla, y todos los demás sonidos sin alterarlos. Pero eliminan cuidadosamente la voz de Ricardo, no sin antes analizar y guardar su tono de voz, su timbre exacto, su volumen…
Luego analizan lo que Ricardo dice, lo traducen al serbio, le añaden el timbre y tono adecuados, y lo envian al resto del cerebro de Milla. Todo esto ocurre en centésimas de segundo, de modo que Milla no nota absolutamente nada. Sólo si se queda mirando fijamente los labios de Ricardo al hablar, puede detectar la inconsistencia entre lo que él vocaliza y lo que ella escucha, como en una película antigua “doblada” (una práctica arcaica de traducción, de antes de las interfaces).
Han decidido pedir algo más, y miran la carta. Milla la ve en serbio. Ricardo la ve en italiano. Sólo el logo de la cafetería tiene, además de un rostro sonriente, unos curiosos símbolos formados por segmentos rectos. Ambos saben que eso son letras de la lengua nativa del lugar donde están: Shanghai. Ambos suponen que toda la carta está realmente en chino. Pero no les preocupa: las interfaces lingüísticas situadas entre sus nervios ópticos y el resto de su cerebro ya se ocupan de eso.
Dentro de poco vendrá Nadia a unirse con ellos. Ninguno de los dos sabe cuál es la lengua nativa de Nadia. La verdad es que entre la juventud, se ha convertido en una pregunta más bien íntima, y con Nadia sólo llevan juntos unos cuantos meses: Milla y Ricardo ya son marido y mujer, pero todavía no han planteado a Nadia casarse con ella. El tiempo dirá.
2075
Pregunté por curiosidad cuándo había sido educado por última vez un niño en una exolengua. La sfera me dió la respuesta: en 2067 Dimitri Kapodistrias y Konstantinos Makarios, tradicionalistas acérrimos y padres de una niña llamada Teodosia (!!), configuraron las inLinguas de su hija para que ésta adquiriera el griego clásico (!) como lengua materna. Las IAs de la fiscalía llevaron el asunto a juicio, que duró más de ocho segundos, pero durante el mismo no pudo probarse que las inLinguas fueran a tener algún problema en hacer que la niña percibiera el mundo actual en la lengua de Homero.
Me consta que funciona, con los neologismos adecuados. Mi lengua natal es el latín eclesiástico, mi madre era obsipesa católica y tenía sus manías. Pero mis interlocutores se extrañan a veces del tiempo que tardo en entender “nave espacial”.
2100
Me han comentado que el neoGlés 2.4 trae un cuerpo semántico más efectivo para los términos legales. El tema me interesa: soy abogado. En mi profesión, a veces hay que hablar rápido.
Desde luego eso no sirve de nada con clientes o colegas que no tienen neoGlés como lengua natal. Pero hace años que no me encuentro con ninguno.
MasMasMAS!
Están re buenas don More… ya tenia la tincada de que iba a escribir algo así… Saludos!
2200
María, -dijo Vanessa- ¿Y que te vas a poner para la fiesta?
Hmmm, es cierto… que me pondré… no lo se - Pensó la muchacha
La rubia de ojos azules me gusta comadre -comento Vanessa
Cuantas veces tengo que repetírtelo!?, no me gusta que me escuches así -grito enojado el dispositivo en el cual descansaba un pequeño chip…
En el chip se leía:
Maria Shalgoria: 12948591.2345650
Espera que hable coño!…
Así siguió la conversación un largo rato, ojos azules?, pelo verde quisaz?… ¿o quizas, solo por joder… un negro de 2 metros?
Se decidieron, abrieron el ropero, era amplio, habían 5 estanques… en ellos flotaban 5 cuerpos, de diferentes sexos y razas, todos tenían un agujero en la espalda - similar al del aparato al que vanessa llamaba María.
Si algún arcaico personaje de los siglos pasados mirase aquel ropero, se asombraría, además de los 5 cuerpos flotando en un liquido verdoso, no había ropa.
Lo que aquel personaje no sabría, es que ya no era necesaria… ¿Para que?, todo estaba ya climatizado a gusto, ¿vergüenza?… ¿de que?
Ya todos - y todas, aunque no había mucha diferencia - no tenían nada que envidiarles a los supermodelos de los tiempos pasados.