La paralaje es la desviación angular de la posición aparente de un objeto, dependiendo del punto de vista elegido. Se usa para averiguar la distancia que hay entre el observador y un objeto:

(fuente: wikipedia)
En la imagen, dos observadores (o el mismo en dos momentos distintos) están en A y B, y ven el objeto O en posiciones diferentes respecto a al fondo, debido al paralaje.
Así calculan nuestros ojos la distancia exacta de los objetos: nuestros ojos están situados en puntos diferentes, asi que mirando el mismo objeto, cada uno lo ve cubriendo una parte diferente de un fondo. Pruebe si lo desea a sostener un dedo delante de su cara, cerrar uno y otro ojo, y ver qué parte del fondo cubre en cada caso. Su cerebro convierte eso en posiciones en el “espacio”.
Matemáticamente, puede calcularse la distancia (A-O o bien B-O) sabiendo la distancia entre A y B y calculando, con la ayuda del fondo, la diferencia de ángulos.
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Cuanto más cerca esté el objeto, mejor.
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Cuanto más lejos estén A y B, mejor.
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Cuanto más lejos esté el fondo, mejor.
Asi se ha conseguido averiguar la distancia entre el sol y varias estrellas, por ejemplo. Comparándolas con el fondo de galaxias, y mirándolas en invierno y en verano… A y B son posiciones opuestas de la Tierra en su órbita.
Lo que a mí me interesa recalcar aquí, es que en el cálculo de distancias por paralaje, lo que hacemos es observar el mismo objeto, desde puntos de vista diferentes, para conocerlo mejor. Y funciona muy bien.
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Hay un viejo cuento, cuya fuente no tengo, que habla de cuatro sabios a los que vendaron los ojos y llevaron a un lugar donde había un elefante. Cada uno tocó al elefante en una parte. Y luego se les dijo que describieran el animal que habían tocado.
Claro, para uno era como una serpiente sin escamas (la trompa), para otro como una columna (una pata), para otro sólo huesos (un colmillo), para otro una gran bolsa de carne flotando (la barriga).
Lo interesante para mí de este cuento es que si en vez de quitarle la venda a los sabios, simplemente se hubieran sumado más sabios, y todos hubieran comprendido que veían sólo un aspecto de lo que estaban estudiando… tarde o temprano habrían tenido una idea bastante clara de la forma del elefante.
El caso es similar al paralaje: Tener diferentes puntos de vista puede provocar conflictos y problemas de comprensión mutua. Pero puede ser también imprescindible o muy útil para comprender algo.
Es posible que, en principio, haya hoy en día una única estrategia adecuada para hacer algo. Por ejemplo, es posible que el modo más adecuado de afrontar el tema de la familia, sea crear y mantener estructuras con dos adultos del sexo que sea, que puedan disolverse, y que se encarguen de los hijos que puedan tener. Y tener mucha tolerancia hacia estructuras con un sólo adulto. Más o menos.
Pero ¿significa eso que debemos impulsar ese modelo en todas partes, incluso si suponemos que en todas partes es el más adecuado?
Incluso en ese caso, habría que preguntarse: ¿cuál es el daño que se produciría si en algunos lugares hubieran estructuras menos óptimas, peores?
Y compararlo con: ¿cuál es el beneficio que podemos obtener gracias a mantener una diversidad cultural que nos permita ver los problemas relacionados con la familia y la educación, desde varias perspectivas a la vez?
La diversidad cultural presenta varias ventajas para la supervivencia de la civilización terrestre. Aquí presento la primera: el paralaje cultural, la posibilidad de analizar y conocer mejor el mundo, que obtenemos gracias a que hay comunidades culturalmente diferentes unas de otras.
Por ese paralaje merece la pena pagar un precio. Mayor o menor, ya dependerá del caso. Pero la búsqueda de una cultura homogénea para todo es negativa incluso suponiendo que tal cultura fuera realmente la mejor.