Tres tipos de verdad que conviene diferenciar.
La verdad es una característica de un aserto. Por ejemplo, “mi perro es blanco” puede “ser verdad”. Eso quiere decir que ese aserto posee esa característica, “ser verdad”.
En principio, esa característica se refiere a la capacidad del aserto de describir la realidad. Es decir: Hay una realidad, y el aserto se corresponde con ésa realidad. A sus conceptos y las relaciones entre ellos, corresponden objetos reales (que forman parte de la naturaleza, sean o no objetos en sentido estricto).
Esto supone (1) la existencia de una realidad objetiva, y además sugiere que (2) podemos evaluar si el aserto se corresponde o no con ella.
Lo primero (1) es cierto. Al menos, considero que desde un punto de vista racional, no se puede negar la existencia de una realidad objetiva. Ésta es la única explicación razonable al hecho de que cada uno de nosotros percibe a otras personas, que a su vez parecen percibir a grandes rasgos lo mismo: Muy pocos de nosotros creemos ser seres tentaculares que viven en un universo cubista de siete dimensiones
. En general, la comunicación con otras personas nos revela que ellos también ven un universo con estrellas, sol, luna, suelo, cosas que caen, colores, animales… e incluso concuerdan con nosotros en que hay un vaso encima de la mesa (aunque a veces lo llaman “copa”).
Si no hay una realidad objetiva que provoca esas percepciones tan parecidas sobre lo que hay “ahí fuera”, no parece haber ninguna otra explicación para esto que una tremenda e improbable casualidad. Por tanto, considero demostrable racionalmente que existe la realidad objetiva, y llamo “verdad absoluta” al hecho de que un aserto se corresponda con ella.
Ahora bien: ¿podemos percibir la realidad objetiva?
En principio sí. El motivo es simple: Si usted dice que “aquí hay un perro negro” y yo digo que “aquí no hay un perro negro”, entonces no importa si hay o no hay realmente un perro negro: uno de nosotros está diciendo una verdad absoluta. Simplemente por Tercio Excluso, uno de nosotros tiene la Verdad Absoluta al respecto.
Lo que pasa es que no sabemos quién, lo que nos lleva la segunda suposición (2): ¿podemos realmente evaluar si una aserto se corresponde o no con la realidad objetiva?
Para saberlo, usamos la razón. Lo que pasa es que la razón nos da resultados que dependen de los datos que tengamos. Notablemente: de qué percibamos, y de qué razonamientos hagamos a partir de eso. Esos razonamientos siempre pueden ser falsos, es imposible descartar que haya un error en ellos (por improbable que parezca). Y por tanto, los resultados que nos da la razón pueden ser siempre erróneos, y no corresponder con la verdad absoluta.
Esto quiere decir que la verdad absoluta es cognoscible, pero no reconocible. Podemos llegar a conocer la verdad absoluta. Lo que no podemos es saber, con total seguridad, que la conocemos.
Lo que sabemos es que ésa verdad es una verdad que percibimos nosotros. Es decir, es una “verdad percibida“. La verdad percibida es la característica de un aserto que nosotros consideramos que es absolutamente verdadero, es decir que nosotros consideramos que corresponde con la verdad absoluta.
Llegamos a las verdades percibidas usando nuestro particular Sistema de Conocimiento. De hecho así puede expresarse un sistema de conocimiento: la expresión ya mencionada en “Sistemas de Conocimiento“: “la forma con que justificamos nuestros asertos sobre el mundo” equivale a decir “la forma por la que llegamos a afirmar que algo es verdad“.
Asi pues, las verdades percibidas cambian de individuo a individuo, e incluso a través del tiempo, para un mismo individuo. El universo percibido es el universo formado por todas esas verdades percibidas: corresponde en cierta medida al universo real… pero no sabemos exactamente en qué medida y dónde. Eso no nos impide actuar como si correspondiera completamente, y está bien asi: no tenemos más opción, de todas formas, a menos que queramos morirnos de sed sin hacer nada, mirando al vacío.
La verdad percibida puede ser verdad científica: lo es cuando el Sistema de Conocimiento es el de la ciencia, es decir, la razón. Para mí, “verdad científica” equivale a decir “verdad racional“. La verdad científica es un caso particular de verdad percibida: la verdad que se percibe usando la ciencia.
Como ya hemos visto, la verdad racional es temporal: las cosas son verdad porque las hemos demostrado con unos datos y razonamientos determinados, y estamos dispuestos a cambiar nuestras conclusiones si cambian los datos (y eso incluye, “si se nos demuestra que razonamos mal”).
Finalmente tenemos la “verdad universal“. Para mí esta expresión indica “la verdad aceptada universalmente”, es decir, las cosas que todos tenemos necesariamente que aceptar como verdad. Dicho de otro modo: aquello que es verdad desde todo Sistema de Conocimiento imaginable.
Y eso no existe.
Se puede imaginar un Sistema de Conocimiento que niegue absolutamente cualquier aserto X que uno quiera poner. Basta con que tenga como axioma “X no es cierto”. Hay Sistemas de Conocimiento notablemente absurdos: Parménides de Elea creía que el movimiento era una ilusión y no existía realmente. Si humanos serios pueden negar que existe el movimiento, otros seres conscientes pueden negar absolutamente cualquier cosa.
Por tanto, la verdad universal no existe.
Resumamos:
- La verdad absoluta es la correspondencia con la realidad. Es cognoscible (”conocible”) pero no reconocible como tal.
- La verdad percibida es lo que creemos que es verdad. Si hemos usado la razón, es verdad racional y científica. Puede cambiar con el tiempo y los datos, y confiamos en que sea la verdad absoluta pero no podemos garantizarlo.
- La verdad universal es la que todos deben necesariamente aceptar, y no existe, todo puede negarse.
Creo que trabajando con esos conceptos es difícil perderse.
Todas sus notas estarian muy bien salvo por un detalle…que no hay ninguna bibliografia, a menos que lo que dice lo haya sacado por arte de magia, en cuanto a lo de Parménides me parece que no es exacto, en su poema él nunca dijo textualmente “que el movimiento era una ilusión y no existía realmente” ademas que el sentido de la inamovilidad de “lo Ente” es totalmente distinto a lo que ud se refiere, muchos estudiosos y académicos de la filosofia antigua todavia debaten en torno a acada significado de cada trozo del poema de Parménides, le sugiero que lea el libro”El Poema de Parménides de Alfonso Gomez-Lobo” editorial universitaria, profesor de Metafísica y Filosofía moral de la Universidad de Georgetown.
muchas gracias.
Sr. Enoc:
Lo que realmente haya creído Parménides no lo sabemos, y como dice usted las interpretaciones varían, pero en este aporte es simplemente un ejemplo de que no hay verdades universales y como tal me parece válido y útil.
Y no, no hay bibliografía ni tiene por qué haberla tampoco, efectivamente lo que he escrito es de elaboración propia. Sólo pongo fuentes cuando copio textos (evitar plagios) o sé que se puede ampliar lo que digo en alguna parte (ayudar al lector), no como medio de “reconocimiento” ni nada por el estilo, estoy en contra de esa costumbre académica.
Es sorprendente cómo dos personas pueden llegar a las mismas conclusiones por separado. Sorprendente por lo raro, digo.
Tengo referencia de dos casos. Mendel y Hugo de Vries acerca de las reglas de la genética, y Darwin y Wallace sobre la evolución biológica.
Significa que dos personas usando el mismo método (me resisto a llamarlo “sistema”) y con casi los mismos datos pueden arribar a las mismas conclusiones.
¿Significa que esto que el método es válido?, ¿o significa que efectivamente el mundo que nos rodea es el mismo para todos?. Oh, ironía, para responder esas preguntas es necesario usar un método. Y si ese método es el mismo que el usado en los ejemplos la respuesta será “sí” y “sí”.
Álguien podría decir entonces que claro, que sí, que si usas tal o cual método y tales datos llegarás necesariamente a las mismas conclusiones pero primero tienes que creer que el método es válido, pero eso hace que la primer pregunta carezca de sentido. Vamos “el método es válido porque es válido”. Razonamiento en círculos.
Ok. Dejando de lado el hecho de que para decir lo anterior he usado un método, la pregunta es ¿será posible imaginar un método que no sea válido para sí mismo?. La razón (que es un método) me dice que eso es una paradoja, contiene en sí mismo una contradicción, pero y ¿si no uso la razón?. ¿Un método donde incluso la contradicción no tenga valor “demostrativo”?.
Hombre, sorpredente… a mí no me sorprende que dos personas con los MISMOS datos y el MISMO método lleguen a la misma conclusión. En todo caso me sorprendería lo contrario.
Pero eso no “demuestra” el método. No hay ninguna forma de demostrar el método sin usar un método. No sé si se perdió mis aportes sobre “Sistemas de Conocimiento” y “Mi Concepto de Razón”, ahí está todo eso.
Y por supuesto que se puede imaginar un método que no sea válido para sí mismo. Mire:
Método = { este método no es válido }
Ya está, hecho.
Un saludo.
Moredan:
Claro, pero no me sorprende que lo hagan, lo que me sorprende es que lo hagan por separado.
Ehm… a mí no, Sr. DriverOp…
[...] “razón”. Sólo debe ser aceptada por quienes sigan este Sistema de Conocimiento. No hay verdades universales, y no pretendo que ésta lo [...]
[...] y sólo aquello que la razón me dice que existe. Y visto desde otro ángulo, significa que mi universo percibido está compuesto de aquello que la razón (usando los datos que tengo) me indica que existe. Hasta [...]
[...] “razón”. Sólo debe ser aceptada por quienes sigan este Sistema de Conocimiento. No hay verdades universales, y no pretendo que ésta lo [...]