Breve apunte sobre el pasado reciente y el futuro de los EEUUA
Considero que los EEUUA llegaron a su cima como civilización más o menos al final de la Segunda Guerra Mundial. Concretamente, durante la presidencia de Drwight D. Eisenhower. En discurso de despedida, del que ya he hablado, hizo una advertencia muy clara. La advertencia no fué escuchada. El proceso de desintegración de los EEUUA comenzó.
Una civilización no se derrumba de la noche a la mañana. La decadencia del “imperio americano” durará como mínimo varias décadas más. Si estoy tan seguro de que es irreversible es porque los procesos subyacentes, los que la provocan, ya no pueden ser alterados por ningún individuo o grupo de individuos. Al menos no por un grupo de un tamaño y capacidad esperables.
La parte principal del proceso es la transformación de los EEUUA desde una democracia liberal y meritocrática, a una plutocracia postmoderna. Se habla ahora del post-postmodernismo, de la recuperación de los valores de la modernidad contra el subjetivismo y el relativismo postmodernos. Creo que hay gran parte de verdad en eso. Pero creo que los EEUUA se quedarán en la postmodernidad simplemente porque éso es lo que interesa a los sectores de la sociedad que controlan al resto.
No hablo de una tremenda “conspiración” en salas oscuras de corporaciones. Son más bien mecanismos impersonales, en las que cada uno hace su parte por su propio beneficio y sin pensar demasiado en el resto. Las corporaciones tienen sus think tanks (organizaciones ideológicas) y sus lobbies (organizaciones políticas). Los congresistas necesitan dinero para ganar elecciones. Los presidentes, más. Los contratos se deciden en comisiones de las que el gran público no sabe nada. La Seguridad Nacional (en)cubre como un manto impidendo la vigilancia democrática de la prensa.
EEUUA aún disfruta de importantes características democráticas, y la sociedad civil, aunque atemorizada, sigue viva[1] . Pero languidece.
La única opción real es entre una agonía larga y una caida brutal. Lo que es lo mismo: entre el modelo Clinton, y el modelo W. Bush. Obama, si es un presidente maravilloso, conseguirá contener en parte el avance de algunas de esas fuerzas. Pero tendrá que ser maravilloso, porque se enfrenta a problemas a corto plazo gigantescos y es difícil que pueda dedicar su tiempo a estudiar y cambiar los sutiles mecanismos del poder estadounidense… de los que él mismo se ha aprovechado para llegar a la presidencia.
Y si lo consigue, será sólo eso: una pausa. Un respiro para el mundo. Pero en absoluto un cambio de rumbo: para conseguir un cambio de rumbo haría falta que las dos cámaras y el presidente se pusieran de acuerdo en acabar con los mecanismos que les han permitido llegar a donde están. Un notable suicidio político que parece más que improbable.
No he leído las obras, sin duda notabes, que han escrito algunos expertos al respecto, asi que no puedo recomendarlas ni usarlas. Pero sé que no estoy sólo en esta opinión, y quien no lo haya hecho ya debería empezar a plantearse cómo quiere que sea la arquitectura del mundo en las próximas décadas. Y empezar a trabajar para ello.
[1] Sobre el terror como estado permanente de la clase media estadounidense, está muy bien el documental “Bowling for Columbine” del histrión egómano Michael Moore
Si le interesa profundizar sobre el tema e imprimirle un tinte económico y masónico a su lectura, le recomiendo los libros [i]Hlitler ganó la guerra[/i] y [i]Nadie vio Matrix[/i] de Walter Graziano.
Muy bueno el blog, saludos.