Aclarando una falacia habitual en entre creyentes.
En un aporte anterior hablamos de la diferencia entre expresión, concepto y objeto, y las relaciones entre ellos. Lo mencionaré directa e indirectamente aquí, asi que téngalo un poco en mente al leer.
Ahora veremos un clásico argumento creyente, que curiosamente algunos ateos han acabado aceptando (algunos de ellos, convirtiéndose con ello al agnosticismo o incluso al teísmo).
Consiste en afirmar que los ateos “en el fondo creen en Dios“, porque “para negar a Dios, hay que admitir que existe, aunque sea como idea (= concepto)” y por tanto “al negar al Dios, afirmas Su existencia“.
Ahora que ya tenemos claras algunas cosas, podemos desmenuzar este supuesto argumento:
1. Dios no es la idea de Dios.
Viendo la definición de Dios (y en el DRAE sólo hay una, la primera acepción, el resto no se “Escribe Con Mayúscula Inicial”) vemos que es un ser supremo que patatín y patatán. Ok.
Lo que no es, es “la idea de un ser supremo que” patatín y patatán. No está definido así. Esta definido como “ser supremo“, y no como “la idea de” nada.
Hagamos una reducción al absurdo. Supongamos que admitimos que Dios estuviera definido como “la idea de un ser supremo”. Entonces, la frase “la idea de Dios” querría decir exactamente lo mismo que “la idea de la idea de un ser supremo”… ¿? ¿la idea de una idea? La substitución falla, y eso muestra demuestra, como hemos visto, que no se ha aplicado la auténtica definición.
Dios no es, por tanto, una idea. No porque exista, sino porque no está definido así.
Si Dios fuera una idea, existiría. Porque ¡qué duda cabe que la idea de un ser supremo que patatín y patatán… sí existe!. El concepto existe, como existe el concepto de hada. Lo que no existen, son las hadas. Y del mismo modo, existe el concepto de Dios… pero no Dios.
2. La frase “existe como idea” permite un galimatías.
A veces es muy importante la diferencia entre separar y no separar una expresión. La expresiones no se pueden separar a placer, como me enseñaron mis maestros hace mucho con el ejemplo de un actor que debía hacer de Watson y al entrar con Sherlock Holmes y ver una víctima, decir “¡Señor! ¡Muerto está! Tarde llegamos.“. Por no separar bien las expresiones, acabó diciendo “Señor muerto: esta tarde llegamos“.
La expresión “existe como idea” no se puede separar en “existe”. Cuando en español se dice que algo “existe como idea” lo que se quiere decir es que existe la idea. No que exista el objeto.
En el caso de Dios podemos ver esto con lo de antes: Si Dios “existiera, como idea” (noten la coma) entonces la idea de Dios sería la idea de una idea… eso no tiene sentido y no corresponde con la definición.
3. Si no cumple, no es.
Finalmente tenemos a los que nos dicen que Dios existe… lo que pasa es que no es el Dios judeo-cristiano, sino el Dios de Spinoza, o mejor aún, el de alguna oscura religión oriental. Y que como no conocemos siquiera ese concepto, mal podemos afirmar que no existe.
Bravo. Pero es que de dónde venga un determinado concepto, no altera ni una pizca de su significado. Dios tiene, en español, unas características definitorias. Una de ellas es ser hacedor (=creador) del Universo. Si X no cumple con ésa característica, simplemente ése X no puede llamarse Dios con propiedad en castellano.
Es posible que ése hecho (que no se puede llamar con propiedad “Dios” a, pongamos, el universo) sea producto de la cultura judeo-cristiana. O puede que no: creo que ni un mazdeísta ni Akenatón llamarían Dios al universo tampoco. Pero sea como fuere, no es problema nuestro. Si alguien quiere cambiar el lenguaje, adelante, que lo intente. Nada en contra. Pero mientras tanto, Dios significa exactamente lo que pone en el DRAE que significa. Porque para eso están los diccionarios, y más el diccionario estándar del español.
Y al revés: Si yo demuestro que no existe ningún creador del Universo, entonces estoy automáticamente demostrando que no existe ningún Dios, que Dios no existe. Porque para todo X…
- O bien el concepto incluye que sea creador del universo, y por tanto acabo de demostrar que no puede existir.
- O bien el concepto no lo incluye, y por tanto ése objeto, auqnue existiera, no cumpliría con el concepto y por tanto no podría ser expresado con esa expresión, “Dios”. Puede ser mi gato, o el universo, pero no Dios.
4. Y una de arena.
Cuando sí tienen razón los creyentes es cuando afirman que para ser ateo hace falta conocer el concepto de Dios. Efectivamente, para negar la existencia de Dios hay que saber qué se está negando, y por tanto, hay que tener en la cabeza un concepto de Dios.
Y en ese sentido, existen los ateos porque existe el concepto de Dios. Si no existiera, no seríamos ateos ni creyentes: seríamos agnósticos, todos. Personas que ni niegan ni afirman la existencia de Dios… en ése caso no podríamos ni concebir ninguna de las dos posturas, al no conocer el concepto de Dios.
Sobre el último punto. Recuerdo una discusión en un foro en la que alguien dijo que todos nacemos creyentes. Luego salió un ateo y dijo que no, que la creencia en Dios es inculcada, por lo que nacemos ateos. Yo finalmente intervení para decir que nacemos agnósticos, ya que en esa etapa de la vida no estamos en condiciones para afirmar ni negar la existencia de Dios.
Que tenga una buena idea de día.
Su postura era la correcta, desde mi punto de vista. Un saludo.