Cómo se ha degradado una vieja costumbre.
El lugar: Una conversación cualquiera.
El momento: Despúes de que Fulano difamara a Mengano, y Mengano, con toda paciencia, le demostrara que la difamación era efectivamente errónea.
Fulano: Bueno, de acuerdo, lo siento.
Atención: A partir de este momento…
- La obligación de Mengano es agradecer a Fulano que se haya disculpado. Faltar a esa obligación es una falta grave de educación.
- Mengano debe inmediatamente pedir disculpas por haber acusado a Fulano de difamarlo, asi como por cualquier otra expresión que pueda haber ofendido a Fulano. No hacerlo significa que Fulano merece ser insultado o cosas peores.
- Cualquier mención futura de Mengano, de lo que ha hecho Fulano, del tipo que sea y en cualesquiera circunstancia, irá seguida de una acusación de “recnoroso” o cosas peores: “¿¡Ya me disculpé por eso, a qué viene mencionarlo ahora!?“
- Si Mengano llega a contar a terceros lo que hizo Fulano, merece el odio eterno de este último.
Así son las cosas hoy en día. O al menos, es la impresión que tengo cuando veo algunas interacciones. Y no dejo de asombrarme de cuán bajo ha caído la vieja institución de la disculpa.
Analicemos de nuevo el asunto, desde una perspectiva ciertamente anticuada, “rencorosa” e indigna de hombres “magníficos” como Fulano:
1. Si yo cometo una falta u ofensa, entonces el otro tiene todo el derecho del mundo a responderme de forma fría, dura o destemplada. Bajo ninguna circunstancia deberá luego pedir disculpas por haberse comportado así, puesto que la culpa es mía por haberle ofendido.
2. Pedir disculpas es exactamente lo que el nombre indica: PEDIR algo. No significa que se le conceda a uno, eso uno tiene que ganárselo, y pedir no es suficiente mérito para obtener automáticamente lo que se pide (“Le pido un millón de dólares, y con eso ya he hecho méritos para que me los conceda… si no, es que es usted un malvado y un rencoroso“).
3. Y se trata de pedir dis-culpas, es decir, que se le quite a uno la carga de la culpa, que uno tiene por haber hecho algo malo. No signfica pedir el olvido. El ofendido tiene todo el derecho del mundo a volver a mencionar la falta cometida cuando lo considere oportuno y ante quien considere oportuno. El pasado no puede borrarse, y pedir disculpas no es pedir silencio eterno ni omertá.
4. Para que uno sea disculpado, pueden hacer falta diferentes cosas, y eso queda a discreción del ofendido. Uno puede, por supuesto, negarse a hacer lo que el ofendido exige. En tal caso, uno no queda dis-culpado y deberá cargar con su culpa. Todos cargamos con culpas, no es nada nuevo, y ser conscientes de eso nos debería hacer más humildes.
5. Pero entre los requisitos típicamente exigibles están los que indican que de la situación desagradable que se ha producido, se saque algo positivo. Y son:
5.1. Que el ofensor reconozca que efectivamente ha hecho algo malo.
5.2. Que indique su voluntad de no volver a hacerlo.
A falta de esos dos requisitos, es perfectamente esperable y normal que el ofendido se niegue a disculpar al ofensor, en cuyo caso éste, como dije, no queda disculpado.
Finalmente: “Le pido disculpas si le he ofendido” no es pedir disculpas. Es expresar la voluntad de pedirlas si resulta que uno ha ofendido, pero no implica que uno reconoce haber hecho nada malo ni la voluntad de no volver a hacerlo, asi que sirve como pregunta, pero no como petición de disculpas. Y si a uno le consta que ha ofendido y dice algo así, lo que está haciendo es intentar evadirse de su obligación de pedir disculpas, metiendo una cláusula que ya no viene a cuento.
A ver si recuperamos un poco más de civismo: Ofender es algo grave, y no debe hacerse a la ligera. Cuando uno ofende, debería estar convencido de poder defender la ofensa. Y si ofende sin razón, debería uno sentir verdadero arrepentimiento, y expresarlo asi, sin vanidades fuera de lugar ni echándole la culpa al ofendido por haberse ofendido.
Para mí son cosas de sentido común, pero visto el ambiente en algunas comunidades en la Red, creo que estas aclaraciones pueden ser necesarias o útiles para más de uno. Y mi solidaridad desde aquí con los ofendidos en la red que han tenido que vérselas con señores “magníficos” como Mengano.
Que buena entrada. Le recomiendo leer acerca del narcisismo hoy en dia.
Bueno, muy bueno.
Es verdad que cuando uno pide disculpas esta pidiendo también el olvido de la ofensa que se haya hecho, ya que casi siempre que uno ofende sin querer esta en un estado de rabia y alteración que nos lleva a decir y en algunos casos hacer cosas de las cuales nos vamos a arrepentir (la mayoría de las veces). También es cierto que uno se siente muy mal cuando ha ofendido a alguien y una de las maneras de sentirse un poquito mejor con uno mismo es haciéndole saber al otro que uno se esta sintiendo muy mal por lo que hizo.
Entonces para mi las disculpas son bienvenidas!