Observo cada día, varias veces al día, las protestas en Egipto contra el régimen dictatorial de Hosni Mubarak.
Desde que comenzaron las protestas en Túnez, tuve que constatar un primer error mío: en contra de lo que yo pensaba, ya hay sociedades árabes maduras para la democracia más allá del Líbano. Yo pensaba que el Líbano (donde hay una suerte de “burocracia con influencias democráticas”) era un caso único, y que para el resto de países árabes todavía estaba pendiente un cambio de ideas que pasaba, sobre todo, por la creación un paradigma firme de Islam democrático. Me equivoqué. Las minorías intelectuales pro-occidentales (que han existido siempre) se han convertido ya en mayorías pro-democráticas (y ya no tan intelectuales, ni tan pro-occidentales) en al menos algunos de esos países.
Sin embargo, aposté a que fracasarían. Volví a equivocarme por pura ignorancia del estado del Ejército en Túnez, que resultó decisivo. Asistí al final del régimen de Ben Ali con absoluta sorpresa y brillante alegría. Y observé, por primera vez en mucho tiempo, a los EEUUA arriesgando sus intereses en defensa de la democracia. Creo que es algo que no ocurría desde Carter. También observé el silencio estupefacto de la Unión Europea, las declaraciones tardías y tibias de Francia, y los juzgué con blandura porque supuse que muchas cancillerías europeas estarían todavía tan sorprendidas como yo y digiriendo los acontecimientos.
Ahora creo que las posibilidades de una revolución así dependen de varios factores específicos de cada país… uno de ellos es el miedo que provoque el posible régimen futuro, lo que depende sobre todo del papel que los islamistas y comunistas tomen en las revueltas. El otro es hasta qué punto el ejército esté unido a los intereses del régimen presente. He vuelto a mirar la situación en Yemen, Líbano y sobre todo Egipto. Y de nuevo, soy pesimista: no creo que vayan a surgir a corto plazo nuevos cambios democráticos como en Túnez.
Sin embargo, veo como de nuevo los EEUUA arriesgan por la democracia, presionando a Mubarak para que garantize la libertad de expresión, reunión y prensa. Sabiendo perfectamente que eso sí pondría en peligro al régimen (y que por tanto, no van a hacerlo) y amenazando con cortas las ayudas económicas (lo que aisla a Mubarak). Dentro de lo que cabe, dentro de lo que una potencia puede hacer, los EEUUA están arriesgando de nuevo, y más que nunca, contra sus propios intereses cortoplacistas y por la democracia y los intereses a largo plazo.
Y de nuevo, la Unión Europea se calla. Su silencio es estruendoso y esta vez no encuentro ninguna excusa. Sus cálculos pueden ser tan pesimistas como los míos, pero ocurra lo que ocurra, es ahora el momento de mostrar que una potencia defiende unos ideales y no sólo a una comunidad o a un grupo de empresas. La Unión está orgullosa de sus ideales, y con razón, pero su política exterior cobarde se hace cada vez más difícil de justificar.
Si me equivoco por tercera vez, si Egipto se convierte en una democracia, lo que habrá comenzado es mucho más que una nueva “revolución de los Jazmines”: habrá comenzado la revolución democrática árabe. Una perspectiva mareante y fascinante. Pero ocurra lo que ocurra, los egipcios no olvidarán quién estuvo a su lado, y quién prefirió no arriesgar sus negocios con la dictadura. La Uníón debería tomar partido, y tomarlo rápido.
Sólo un comentario:
Creo que sería ingenuo desvincular los recientes acontecimientos de la crisis económica reciente.
Dudo que se hubiera logrado lo que se logró en estos países si las condiciones económicas no se hubieran agravado como sucedió.
¿Está más fuerte la “intelectualidad” pro-democrática allí, o simplemente el descontento de la gente con el régimen por causas económicas “rompió” el pacto implícito de soportarlo?
Hombre, yo creo que en un sistema como el egipcio o el tunecino, la “mala situación económica” es cuestión de tiempo. La corrupción se lleva los beneficios, los costes se cargan sobre la población. Es tan probable que la crisis haya ayudado a la revolución como que los elevados precios del petróleo la hayan dificultado antes… sí, claro. Pero creo que era inevitable, era cuestión de tiempo, como (ahora) creo que también lo es en el resto de los países árabes, ocurra lo que ocurra con la economía.