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Archive for the ‘Arte’ Category

Desde siempre me ha interesado un aspecto de las películas de zombies y catástrofes parecidas: la idea de empezar de nuevo. Me encantan los comienzos, y la idea de un pequeño grupo de humanos que sobreviven a una catástrofe que extermina al resto, aunque es sí misma una idea terrible, está llena de la promesa de un mundo nuevo: ¿Cómo sobrevivirán? Eso para empezar. Y luego ¿cómo crecerán, y cómo se organizarán? ¿Qué errores del pasado se repetirán y cuáles no? A nivel de política, por ejemplo. O también ¿cómo sobrevive un hombre moderno, tan dependiente de una civilización, en un entorno hostil y abandonado a lo poco que sepa y que pueda aprender por sí mismo?

Cosas asi me han ocupado hasta el punto de comenzar una novela (nunca la terminé) sobre una base en la Luna, que sobrevivía a un ataque extraterrestre que simplemente eliminaba la vida en la Tierra. Los extraterrestres (en realidad sus máquinas) daban la vida por eliminada y se iban. Y la minúscula colonia lunar tenía, primero, que sobrevivir, y luego que prosperar. Intentaba tratar todos los aspectos prácticos. ¿Cuál es limite de vida de un reactor nuclear? ¿qué materiales son fáciles de construír, cómo substituír las cosas que eran fabricadas en la Tierra?

En estas reflexiones, desde luego, el enemigo es lo de menos. En mi novela los protagonistas tenían bastante enemigo con el entorno de la Luna, hostil a la vida.

La mayoría de las películas de zombies, si no todas, se centraban muy poco en este aspecto. El aspecto de “horror”, de asustar, era (y creo que sigue siendo) el más importante en casi todas, cosa que a mí me aburre bastante y a ratos me irrita, cuando los personajes actúan de modo notablemente estúpido. El otro aspecto, que ha surgido más últimamente, es el de las relaciones personales del grupo. Pero este tema se trata casi siempre más como una especie de “telenovela” o de “reality show” donde los zombies eligen qué candidato de la casa del Gran Hermano hay hoy para cenar.

Una obra que indica que las cosas cambian, es “The Walking Dead”, “los muertos vivientes”, un cómic que, de acuerdo a la mejor tradición moderna, parece que ha sido adaptado con muchísimo respeto a la televisión (oh, jóvenes de hoy que criticáis las adaptaciones de vuestros cómics favoritos, no conocéis los horrores que hemos tenido que vivir quienes hemos vivido los tiempos anteriores a Sin City). Este cómic no está centrado, desgraciadamente, en la política o la tecnología, pero:

  • No está centrado en absoluto en el horror. Los zombies son un peligro constante que hay que manejar, pero dan el mismo horror que una atmósfera de vacío o una temperatura de 80° bajo cero. Si no tienes cuidado, te mata. Y cuesta acostumbrarse a tener cuidado.
  • Las relaciones personales son el centro, pero se tratan de un modo bastante realista. La frase de Rick al final del capítulo #24 es preciosa: “Desde el momento en que de pegamos un tiro en la cabeza a uno de esos monstruos, en que le destrozamos la cara con un martillo o le cortamos la cabeza, nos volvimos lo que somos. Estamos rodeados de muertos. Estamos en medio de ellos. Si renunciamos, seremos ellos. Vivimos con un pie en la tumba, y les debemos arrancar cada minuto de nuestras vidas. ¡Mirad ahí fuera! ¿Creéis que nos escondemos tras muros y alambradas para protegernos de los muertos vivientes? ¿Es que no lo entendéis?  Nosotros somos los muertos vivientes.
  • Y sí, menciona tanto la tecnología como la forma de gobierno, como problemas y temas constantes. Se menciona una oligarquía y hay varias tiranías, los individuos aprenden a usar armaduras de policía y un tanque. No está mal, es un comienzo.

Y sin embargo, en mi humilde opinión (y por eso empecé a escribir este artículo) faltan demasiadas cosas en ese último aspecto.

Asi que vaya aquí una guía rápida de las cosas que, por lo visto, está prohibido hacer en una obra de zombies, sin importar su utilidad.

  • No mire mapas. Vaya descubriendo el entorno a la buena de Dios, ni se le ocurra entrar en una librería o una gasolinera y hacerse una idea clara de dónde están los supermercados y las tiendas, dónde las prisiones y las bases militares y a dónde conducen las carreteras. Un mapa rompe la sensación de viaje surreal que el autor ha querido darle. Si por culpa de eso acaba usted muerto, culpe al autor.
  • No use armas militares. El S. XXI ha proporcionado una cantidad espantosa de instrumentos hechos para eliminar infantería, por mucho que sea infantería a la que haya que destruír la cabeza. Destruír cabezas no es nada nuevo en la guerra. Pero no use ametralladoras de posición, no lleve lanzagranadas ni lanzallamas, no use minas ni gases corrosivos. No importa que estén claramente diponibles en bases militares visibles en cualquier mapa (ver arriba) y no importa que estén en cajones con las instrucciones de uso – está prohibido.
  • Lo mismo vale para ropa de protección, pero a niveles aún mayores. Así como sí está permitido al menos coger una pistola, no lo está simplemente envolverse con una tela los tobillos, el cuello, la cabeza o el resto del cuerpo. Nada debe impedir a un tipo morderte hasta llegar a la piel. Las botas de cuero están prohibidas, los cascos de motorista también y cuidado con las bufandas. Las chaquetas y pantalones deben ser lo bastante finos para dejar pasar la mordida.
  • Y ya que tratamos las armas. Una cosa fundamental que debe olvidar todo protagonista de estas obras, es que la lucha cuerpo a cuerpo fué perfeccionada en la Edad Media, justo antes de las armas de fuego. Escudos, mazas, espadas (gloria a un personaje de “The Walking Dead” que usa una) y picas están prohibidos.
  • Y siguiendo con la Edad Media – si quieren cubrir una zona, usen una o varias alambrads o un fino muro de hormigón, de modo que una cantidad suficiente de zombies pueda traspasarlo. No se le ocurra recordar la Edad Media y hacer un simple murete de dos metros de profundidad y dos de altura, con ladrillo, piedra, tierra… o, maldita sea, con unas simples planchas de acero fijadas a los lados de autobuses, de modo que nada del tamaño de una persona puede pasar ni por debajo ni a través. Ya sé que es simple, extremadamente simple, pero está prohibido.
  • Y para terminar con la Edad Media – no entrene. Sabemos que su vida depende de la destreza que tenga con las armas que usa, pero no entrene lucha cuerpo a cuerpo, y mucho menos tácticas de combate, maniobras, etc. Usted es un “hombre normal”, nos representa a todos nosotros, y tiene que seguir así aun dos años tras la invasión zombie y con una esperanza de vida de dos capítulos.
  • Ya que hablamos de barreras, no olvidemos las naturales. La idea fundamental, de que necesita usted sólo estar 230 cm por arriba de los zombies, no debe llevarle a moverse usando una barquita para llegar al mar. Una barca en medio de un río es invulnerable a zombies, y eso elimina la necesaria tensión. Lo mismo ocurre con un asentamiento en un lago de cierta importancia… pero ¡no siga esa forma de pensar bajo ningún concepto! Porque si la sigue, puede llegar a la lógica conclusión de que el mejor modo de protegerse es simplemente alcanzar un grupo suficiente de islas. Con una basta, pero varias le permitirían ir dejando crecer su colonia, limpiando de zombies una isla tras otra y usando el océano como efectivísima barrera natural. Si usted vive en los EEUUA, no se le ocurra pensar en el Caribe. Si lo hace, el auto meterá un zombie invisible en su barco que los matará a todos antes de llegar a su destino.

Finalmente: todos sabemos que los zombies son imposibles. Por eso, es conveniente que se olvide usted de la Segunda Ley de la Termodinámica. Los zombies viven de… ehm… de aire. De magia. De Poder Argumental en estado puro, y aunque se mueven (cosa que gasta energía) y gimen y miran y huelen… de algún modo, no necesitan más energía que el héroe ocasional. Muy ocasional. Y del mismo modo, aunque son cadáveres putrefactos, de algún modo su putrefacción no sigue simplemene su curso hasta hacerlos un montón de huesos incapaces de moverse al cabo de poco meses. Nop, lo siento, las Calorías Argumentales los mantienen con vida… bueno, con eso que los hace moverse, usted me entiende.

Esas son cosas que todavía me molestan de las historias de zombies. El día que un autor decida plantearse en serio qué harían los supervivientes en esas cirunstancias, me dará una agradable sorpresa.

Un saludo.

PS: Mariana – soy yo, en Univision 🙂

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El Mozart de Cada Día

Reflexión sobre la genialidad artística.

Partamos de un supuesto más o menos razonable y sigamos a partir de ahí.

El supuesto es: los seres humanos no son, de promedio, mucho menos geniales que antes.

Es decir: Si tomamos un ser humano del S. XVII (por poner un ejemplo) completamente al azar, y lo comparamos con un ser humano cogido igualmente al azar entre los humanos del S. XXI, las probabilidades de que sea un genio en el primer caso, no son mucho mayores que en el segundo.

No hay ningún motivo para pensar lo contrario. En el S. XVII no pasó ningún cometa que fué repartiendo genialidad. Las grandes diferencias entre “el pasado”, cogido así al montón, y “el presente”, son más bien del tipo de diferencias que favorece y no que impiden la creatividad. Comemos más y mejor. Vivimos más tiempo. Sí, ciertamente aún más de un tercio de la humanidad padece desnutrición… pero es que en el pasado eran mucho más de un tercio.

Asi que es posible que las probabilidades de que una persona actual sea artísticamente genial, sean mayores ahora que antes. Pero para mi razonamiento sólo necesito que no sean mucho menores, asi que partiré de esa humilde suposición.

Bien pues: la cantidad de personas que vivieron entre los años 1500 y 1800 en Europa (por poner un ejemplo) no superaron bajo ningún concepto los 4 millardos de personas. Estoy hablando de personas que vivieron más de un año (porque uso la esperanza de vida para distinguir generaciones, aunque la acorto para la edad reproductiva media) y de una estimación muy a grosso modo. Pueden ser 2 millardos, de hecho, he sido generoso.

Centrémonos en la música: En esa cantidad de europeos que vivieron entre el 1500 y el 1800 se encuentran Vivaldi, Händel, Bach (J.S.), Haydin, Beethoven, Schubert y Mozart. Por supuesto hubieron muchos más, pero señalo los que con frecuencia son considerados “geniales”.

Añadamos a esto que una cosa es nacer como un genio, y otra tener la oportunidad de demostrarlo. Digo a veces que creo que el más grande de los astrónomos que existieron en la historia era un Nehandertal que se llamaba Gog. Mirando las estrellas supuso que eran soles lejanos, y observando los eclipses dedujo que la Tierra era esférica. Mirando las sombras llegó a conclusiones sobre la distancia de la tierra al sol. Dió la lata a toda su tribu con el tema, pero sus conocimientos murieron con él porque a nadie más le interesaban esos asuntos. Jamás llegaremos a saber que existió.

Además de poder dejar sus obras de alguna forma a la posteridad, para que un genio pueda manifestarse como tal tiene que poder comer de ello, y esto en una fase de su vida tan temprana como lo exija el tipo de sociedad en que vive. La sociedad actual permite que algunos jóvenes vivan de sus progenitores hasta dejar de ser llamados jóvenes desde cualquier punto de vista, e incluye estados que acogen como buenos papás a los que incluso después de ese período no pueden (o no quieren) valerse por si mismos.

Hoy en día, en muchos países, es difícil que un genio no sea descubierto. En el pasado las cosas eran mucho más difíciles, por ejemplo si uno nacía entre la masa (alrededor de 2/3) de población campesina dependiente.

La conclusión empieza a ser clara ¿no?

Si en estos 300 años vivieron en Europa 7 genios de la música en una población de 4 millardos, y hoy en día la probabilidad de que alguien sea un genio musical no es mucho menor… hoy en día, con 6.5 millardos de población total mundial que viven mucho mejor que los europeos de ésa época… deben tener más de 7 genios de la música de la altura de los mencionados.

Ahora mismo, por tanto, deberían estar viviendo (y dada la esperanza de vida, trabajando) un mínimo de 7 compositores de la talla de Bach, Beethoven o Mozart. De Vivaldi, Händel, Schubert o Schuman.

Desde luego, si yo voy a un amante de la música clásica y le pregunto cuáles son, no sabrá responderme. Desde su punto de vista, no existen. El Renacimiento fué “maravilloso”, el barroco fúe “excelente” y la época clásica fué “increíble” y ahí se acaba la historia. Hoy en día no hay “Mozarts”. Toca suspirar melancólicamente escuchando a Schubert.

Pero yo soy muy tozudo cuando los datos me dan la razón. Y muy poco sensible. Pienso en esas personas a las que se venera tanto que, en las inmortales palabras del personaje de Mozart en la película de Milos Forman, ya hasta “cagan mármol”…  Y me pregunto si esas personas que se pasan la vida extansiándose por las obras de esta gente simplemente no son capaces de ver a los Mozart de hoy en día.

Y me pregunto si yo tampoco soy capaz de verlos. Pero mi estrategia es diferente. En lugar de intentar encontrar a alguien que me parezca tan original, genial y creativo como Shakespeare, lo que hago es darme cuenta de que el Bardo copió todo lo que pudo de una época que ya me es desconocida. Para mí Shakespeare es increíblemente extraño y maravilloso porque no me he pasado la vida leyendo teatro de la época y de otros autores. En caso contrario, y con suerte, simplemente me parecería “el mejor”. El mejor de muchos. Entre muchos.

Y entonces me pongo a pensar en gente como Eminem, 2Pac, Linkin Park, Björk, Rammstein…

¡Ah, qué escándalo! El rap no es arte. El heavy metal no es arte. Igual que el cómic, por salirnos de la música. No son arte, y lo sabemos porque no se escucha en salas de concierto con gente vestida de frac y no se expone en los museos de arte gráfico (apenas), respectivamente.

Ya.

Claro.

Las mas simples matemáticas me dicen que hoy en día disponemos de la mayor oferta de genios artísticos de la historia. No porque esta sea una época especialmente genial, sino simplemente porque hay mucha gente. Y comen mejor que nunca.

Asi que… sí, sin duda Velázquez fué un gran pintor, pero Art Spiegelman es un autor de cómics como mínimo igual de grande. Lope de Vega escribió unas obras magníficas, pero la comedia costumbrista de Ralf König es como mínimo igual de genial e inspirada. Los cuadros de Goya son impresionantes, pero los retratos de Enki Bilal no lo son menos.

Queridos emperifollados amantes de las cosas viejas: tengan en cuenta que la maravilla es en parte producto de la extrañeza, y aunque no les gusten (a mí no me gusta el rap) no desprecien el arte actual simplemente porque no les extraña y están acostumbrados, y eso les impide extasiarse. Y sobre todo, no lo desprecien porque la mayor parte de lo que escuchen y vean sea basura: también lo era en el S. XVI. Lo que pasa es que ahora ya sólo recordamos a los buenos.

Y el resto, intentemos descubrir y disfrutar al Mozart de cada día.

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Cada época tiene sus “estrellas”, especialmente cuando hay una clase de personas amplia, lo bastante privilegiadas como para disfrutar de tiempo libre y de actividades artísticas o deportivas. En la antigua Roma los gladiadores de éxito eran “estrellas”. En la actualidad mucha más gente tiene mucho más tiempo libre (y acceso a los medios de comunicación) que nunca antes en la historia, y por eso tenemos muchas clases diferentes de “estrellas” de estos dos tipos, tanto artísticas como deportivas.

El arte tiene varios posibles propósitos: la simple expresión del artista por su propia necesidad de expresarse, la búsqueda de un ideal de belleza… o la comunicación. Me reconozco completamente escorado hacia la comunicación: mi disfrute de una obra artística se relaciona mucho más con la cantidad y calidad de ideas que considero que ésa obra incluye, que con su aproximación a ningún ideal de belleza (incluídos los míos) y desde luego, que con su forma de saisfacer las necesidades del artista (que francamente, no son asunto mío ni me suelen interesar).

Dentro de este ámbito destacan los cantautores. Esta gente escribe sus propias letras, compone su propia música, y la interpreta. Éso son tres actividades artísticas diferentes: Escribir, componer, e interpretar.

Hay gente que puede escribir pero no interpretar (poetas excelentes recitando penosamente sus propios poemas), y gente que puede interpretar pero no escribir. Vaya a ellos mi respeto. Pero mi admiración la suelo reservar a esa gente que es capaz de hacer estas tres cosas a la vez, sea en solitario, sea en grupo. Y que usa esa habilidad para hacer un arte que transmite ideas. Ideas interesantes.

Y mi desprecio más profundo suele ir reservado a aquellos que simulan estar haciendo (o al menos intentando) estas cosas.

Hace poco salió una canción interpretada por Britney Spears, una cantante estadounidense bastante famosa de música “pop”, que yo conocía por sus diversos éxitos en los últimos años, caracterizados por una música que considero aburrida en extremo y unos textos que combinaban (desde mi punto de vista) la repetición con la simple estupidez. Es nuevo éxito se llama “Piece of Me” (“trozo de mí”), y trata en cierto modo una queja contra el modo en que determinada prensa sensacionalista ataca una “estrella” (como ella) una vez se desarrolla una campaña de desprestigio.

El texto era bastante “autobiográfico”, ya que ésta cantante ha tenido problemas privados y de imagen. Además, la música era levemente tecnológica y sincopada, lo que la hacía algo menos aburrida. En resumen, una agradable sorpresa viniendo de quien venía.

Sin embargo, mis sospechas se confirmaron a la primera consulta: letra y música no ha sido escrita por ella, sino por dos suecos llamados Christian Karlsson y Pontus Winnberg… aunque la portavoz de la “estrella” intenta maquillarlo diciendo que la cantante (una vez le presentaron la canción) “tuvo que ver” con la producción de la misma (was involved)… acabamos de hablar de frases que no dicen nada ¿verdad?

Vaya pues mi “trozo de respeto” hacia Karlsson y Winnberg, por la parte que les toca. Por lo que parece, la cantante ni siquiera ha entendido la letra, que ella interpreta como más ligera de lo que realmente es.

Encima, esta mujer ni siquiera sabe interpretar: igual que otras grandes estrellas actuales, cuando se enfrenta a un directo, apenas si sabe bailar un poco (más o menos como cualquier estudiante de una escuela de baile). ¿Eso vale millones de dólares? ¿por qué no se los dan a Karlsson y Winnberg, por lo menos? ¿de qué sirve la gente como ésta?

No consigo verles el valor, y de ahí viene mi desprecio.

De hecho, la mayor parte de la música popular actual (y aquí incluyo todo lo que se oye en los “grandes medios”, sin separar estilos que ni sé distinguir ni me importan) sufre de una carencia de ideas francamente espantosa. El 90% largo de ellas habla de amor romántico: “yo/tu – sí/no – amaba/amo/amaré a mí/tí/otro/a” resume todas las ideas que presentan un 90% de las canciones que escucho en estos medios. No es que yo tenga nada en contra del amor romántico como tema, pero ¿¡es realmente necesario dedicarle el 90% de nuestra música!?

¿Cuántas canciones de éxito hay sobre el genocidio en Ruanda? ¿o sobre Aung San Suu Kyi? ¿o la represión en el Tíbet? ¿o los escándalos de doping deportivo? ¿o sobre la nueva estructura familiar? ¿o sobre el auge del creacionismo? Que yo sepa, ninguna. Ni siquiera hay canciones sobre otros temas cotidianos que hacemos todos los días (¡mucho más que enamorarse!) como coger un metro, ir al supermercado, coger un avión o un tren, charlar con gente en Internet o salir con los amigos. Vaya, de hecho ni siquiera la amistad misma, como tema, tiene muchos grandes éxitos (aunque tiene alguno, al menos… “Decir Amigo” de Serrat, me viene a la cabeza).

Quizá el movimiento más esperanzador en este tema fué el movimiento que va del breakdance al rap, al menos para mí. Por un momento me pareció que surgía, en los ghettos negros estadounidenses, un grupo de gente dispuesta a hablar de problemas sociales y de política en el mejor sentido de la palabra. Reconozco que han traído un nuevo tema: “qué duro soy, y qué duro es el entorno en que me eduqué“. Pero desgraciadamente… nada más. No hay propuestas de solución, no hay apenas tratamientos concretos, y las canciones “autobiográficas” se parecen unas a otras como dos gotas de agua… y encima el mismo cantante vuelve sobre ése tema una y otra vez, sin tratar nada nuevo. Por supuesto hablo en general, hay excepciones y conozco algunas.

Yo tenía esperanzas de que los cantantes “rap”, una vez la fortuna les sonriera y pudieran salir del ghetto, se interesaran por los problemas del resto del planeta. El Bronx debe ser duro, sí, pero les aseguro que vivir en Darfour es bastante más duro. Pero no, ésas esperanzas se han evaporado, parece que estas “estrellas” sufren de un egocentrismo notable.

La última canción “de éxito” (de verdadero éxito) que recuerdo haber escuchado sobre un tema serio e importante es “Mama Ana Ahabak“, de Christina Stürmer. Aunque no he podido comprobarlo, no me extrañaria nada que los autores de la letra y la música fueran los mismos que la cantan: La Srta. Stürmer y su “banda”. Muy bien.

¡Pero eso fué en el 2003!

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Un escenario probable.

2025

Gustav abre su navegador y lee las noticias principales del Corriere della Sera. Contento al ver los nuevos objetivos del programa espacial chino, visita la página del gobierno de la República Popular al respecto y lee unos cuantos detalles. Luego recuerda que tenía que mirar algo en el Movimiento Nación Zulú, se anota unos cuantos datos para el trabajo del día, y finalmente pasa el resto del desayuno leyendo el informe armenio de derechos humanos.

Gustav sólo habla sueco e inglés. Durante todo este rato, en la parte superior izquierda de su navegador, se ha visto un icono con una banderita. Primero ha sido una bandera italiana, luego china, luego de Swazilandia y finalmente armenia. Si Gustav hubiera puesto el cursor del ratón sobre la banderita, habría aparecido un mensaje: “Esta página ha sido traducida para usted al sueco a partir del…“. Por lo demás, sólo unas pocas expresiones le han sonado un poco raras, durante la lectura.

2050

Milla y Ricardo están hablando en una cafetería. Milla es serbia, el serbio es la única lengua que habla y entiende. Ricardo es italiano, y el italiano es la única lengua que habla y entiende. 

Cuando Ricardo habla, interfases lingüísticas situadas entre los nervios auditivos de Milla y el resto de su cerebro detectan su voz. Esas mismas interfases dejan pasar el ruido de la calle, el sonio de la respiración de Milla, y todos los demás sonidos sin alterarlos. Pero eliminan cuidadosamente la voz de Ricardo, no sin antes analizar y guardar su tono de voz, su timbre exacto, su volumen…

Luego analizan lo que Ricardo dice, lo traducen al serbio, le añaden el timbre y tono adecuados, y lo envian al resto del cerebro de Milla. Todo esto ocurre en centésimas de segundo, de modo que Milla no nota absolutamente nada. Sólo si se queda mirando fijamente los labios de Ricardo al hablar, puede detectar la inconsistencia entre lo que él vocaliza y lo que ella escucha, como en una película antigua “doblada” (una práctica arcaica de traducción, de antes de las interfases).

Han decidido pedir algo más, y miran la carta. Milla la ve en serbio. Ricardo la ve en italiano. Sólo el logo de la cafetería tiene, además de un rostro sonriente, unos curiosos símbolos formados por segmentos rectos. Ambos saben que eso son letras de la lengua nativa del lugar donde están: Shanghai. Ambos suponen que toda la carta está realmente en chino. Pero no les preocupa: las interfases lingüísticas situadas entre sus nervios ópticos y el resto de su cerebro ya se ocupan de eso.

Dentro de poco vendrá Nadia a unirse con ellos. Ninguno de los dos sabe cuál es la lengua nativa de Nadia. La verdad es que entre la juventud, se ha convertido en una pregunta más bien íntima, y con Nadia sólo llevan juntos unos cuantos meses: Milla y Ricardo ya son marido y mujer, pero todavía no han planteado a Nadia casarse con ella. El tiempo dirá.

2075

Pregunté por curiosidad cuándo había sido educado por última vez un niño en una exolengua. La sfera me dió la respuesta: en 2067 Dimitri Kapodistrias y  Konstantinos Makarios, tradicionalistas acérrimos y padres de una niña llamada Teodosia (!!), configuraron las inLinguas de su hija para que ésta adquiriera el griego clásico (!) como lengua materna. Las IAs de la fiscalía llevaron el asunto a juicio, que duró más de ocho segundos, pero durante el mismo no pudo probarse que las inLinguas fueran a tener algún problema en hacer que la niña percibiera el mundo actual en la lengua de Homero.

Me consta que funciona, con los neologismos adecuados. Mi lengua natal es el latín eclesiástico, mi madre era obsipesa católica y tenía sus manías. Pero mis interlocutores se extrañan a veces del tiempo que tardo en entender “nave espacial”.

2100

Me han comentado que el neoGlés 2.4 trae un cuerpo semántico más efectivo para los términos legales. El tema me interesa: soy abogado. En mi profesión, a veces hay que hablar rápido.

Desde luego eso no sirve de nada con clientes o colegas que no tienen neoGlés como lengua natal. Pero hace años que no me encuentro con ninguno.

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Eurovisión 2008

Desde luego este tema no merece apenas el calificativo de serio… pero Eurovisión es un fenómeno de masas en el que bastante gente se interesa, y por tanto sus resultados tienen efectos importantes.

En mi humilde opinión, hay varias canciones que podrían merecer una victoria desde el punto de vista artístico: Albania (sobre todo por la música), Azerbayán (la letra tiene su cierto interés, a pesar de los cantantes), Croacia (por la música, la ironía y la letra), Georgia (por la letra, pacifista, muy necesaria allí), Irlanda (ya expulsada, lástima, el sarcasmo era brutal), Moldavia (otra expulsada ya, lástima, entre simpática y nostálgica), Serbia (por la música) y España (por el humor friki).

En condiciones normales hubiera pedido el voto para Serbia: de entre los ganadores que no desvirtuarían (en absoluto) el sentido original del concurso, es el que políticamente más necesitado está de apoyo emocional por parte del resto de Europa. Se trata de un pais donde la dicotomía básica que se resuelve ahora mismo es la que separa el europeísmo del nacionalismo.

Pero Serbia ya ha tenido esa muestra de apoyo: es el ganador de la pasada edición y el festival se celebra ahí. Asi que mi voto iría para Croacia, ya que habiendo organizado un festival en Serbia, éste sería un hermoso contrabalance y una suerte de premio por los cambios pro-europeos que ha tenido el país desde la muerte de Tudjma.

Todas las canciones pueden escucharse en el site de Eurovisión.

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La de cuarenta lenguas
y cientos de millones
de corazones.

La de las cicatrices
que atraviesan el mundo
de parte a parte.

La que balbucea
sabias incoherencias
rodeada de nietos,

tan seguros ellos
de sus verdades
como ella de sus dudas.

La que cometió
todos los pecados
y volvió para contarlo.

La qué bebió todos
los cálices amargos
y se mató mil veces.

La vieja dama
de la cruz roja
y la toga aplisada.

La de las lágrimas
de sangre en las manos
y voz quebrada.

Señorial anciana,
madre de todos,
amada Europa.

 

 


Este peque~o atentado al buen gusto me lo inspiró la música de “Zemrën E Lamë Peng”, escrtita por Adrian Hila y cantada por Olta Boka, encontrable en YouTube y en Eurovisión, en estas fechas.

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¡Comics!

Basta ya de tanto tema serio: para desengrasar un poco, aquí tienen un análisis serio de los cómics más serios que conozco (no, no tengo remedio).

“Understanding Comics” (“entiendiendo los cómics”) y “Reinventing Comics” (“reinventando los cómics”), ambos de Scott McCloud

Dos perspectivas sirven para entender estas dos obras: por un lado, se trata de análsis del concepto de cómics, de todas sus posibilidades pasadas, presentes y futuras, tanto las aprovechadas como las pendientes. Por otro lado, este análisis es de tal fuerza que muchas de sus conclusiones e historia traspasan el tema del cómic para tratar otros temas: el concepto mismo de “arte”, la historia de Internet, o la revolución digital en los medios. McCloud es un visionario, y además es un visionario a mi estilo – si leen este blog regularmente, les gustará su estilo también.

“Maus” (“ratón”, en alemán en el original inglés) de Art Spiegelman

El único cómic que ha ganado un premio Pulitzer de periodismo, esta obra (auto)biográfica trata por un lado la difícil relación del autor con su padre en los trabajos de elaboración de la obra misma, y por otro lado la historia de éste, superviviente de campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Sandman” de Neil Gaiman

En un universo donde todos los dioses existen y alguno dirige una agencia de viajes (aunque la mayoría ya no visita el “Plano Material”), ésta es la historia de un Ente que representa un Concepto, el de Sueño. Sofísticadísima y riquísima historia que visita decenas de mitologías, con personajes e historias interesantísimas, y un arco argumental que sólo se aprecia al final: es de las obras que uno quiere volver a empezar nada más terminadas. Una obra que abarca desde la Edad Media hasta el presente, desde el Valhalla hasta Nueva York… una obra Gaiman, y en mi opinión con diferencia la mejor.

Watchmen” (Vigilantes) de Alan Moore

¿Qué pasaría si los “superhéroes” realmente hubieran existido, a partir del deseo de emular a los héroes de Cómic? ¿cómo reaccionaría el mundo ante ellos? A partir de la cita de Juvenal (“¿quién vigila a los vigilantes?”) Alan Moore hace una reflexión profundísima de la figura del superhéroe, sus ideas-fuerza, y qué ocurriría si se llevaran a sus últimas consecuencias. Alejándose de toda respuesta fácil, incluyendo la de rechazar el fenómeno como fascismo (uno de los héroes reflexiona en sus memorias sobre esto). Conectando a los superhéroes con un mundo que tiene una guerra de Vietnam, una invasión de Afghanistán, un asesinato de Kennedy y un peligro claro de Tercera Guerra Mundial (la acción ocurre en los años ochenta del siglo pasado).

Si sólo van a leer un cómic de supehéroes en su vida, lean “Watchmen“.

Persépolis” de Marjane Satrapi

Cómic autobiográfico acerca de la infancia y la juventud de la autora, hija de la aristocracia persa, educada al modo occidental, y obligada a vivir la revolución islámica, la guerra Irán / Irak, y un solitario exilio en Europa. Sensible, dura, poética, tierna y hermosa obra de la que se ha hecho (¡gran excepción!) una muy buena película.

V de Vendetta” de Alan Moore (de nuevo)

Tras una Tercera Guerra Mundial, Inglaterra es una isla de orden fascista inspirado en el ultraderechismo que apoyó a Margareth Thatcher (la obra es de ésa época). Una figura de pasado terrible y estado mental más que dudoso se embarca en una obra de destrucción del sistema, en nombre no de la justicia (en la que no cree) sino de la anarquía.

La película es recomendable y respetuosa dentro de lo que cabe (realiza un esfuerzo de modernización), pero la obra es mucho más poética y poderosa.

Paracuellos” de Carlos Giménez

La epopeya de un grupo de niños en un orfanato en la España de la posguerra. Decenas de historias breves y personajes memorables (en varios sentidos diferentes de la palabra). Una obra imprescindible para entender el nacionalcatolicismo español, visto desde los ojos de sus víctimas más inocentes.

De momento no se me ocurren más… aquí tienen ustedes lectura para un rato 😀 .

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