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Consiguiendo las piezas

Me encantó este aporte de Saturday Morning Breakfast Cereal

Asi que voy a hacer una traducción libre.

Una madre habla con su hijo:

Mamá: Yo lo llamo “el problema de la caída”.

“Lo encuentras cuando empiezas a estudiar física. Te das cuenta de que, si cayeras de un avión sin un paracaídas, podrías calcular con un alto nivel de exactitud cuánto tardarás en llegar al suelo, la velocidad, y cuánta energía producirás en el suelo al llegar. Y sin embargo, estarás tan muerto como un gorila especialmente estúpido que fuera lanzado desde el mismo avión.

“El conocimiento sobre la naturaleza de la realidad no nos garantiza que podamos controlarla.

“Yo podría decirte por qué el abuelo está muy enfermo. Te podría decir que algunas células están haciendo cosas mal, y por qué las hacen mal, y más o menos por qué empezaron a hacerlas mal.

“Pero no puedo hacerlas parar.

(silencio)

Hijo: ¿Y no puedes hacer una máquina que lo arregle?

Mamá: No. Por el mismo motivo por el que no puedo hacer un paracaídas cuando caigo del avión.

Hijo: ¿Por que es demasiado difícil?

Mamá: Nada es demasiado difícil. Pero algunas cosas ocurren demasiado deprisa.

(silencio)

Hijo: Creo que podría resolver el problema de la caída con un propulsor personal a chorros.

“¿Podrías ayudarme a conseguir las piezas?

Mamá: Eso es lo que intento todos los días.

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Desde siempre me ha interesado un aspecto de las películas de zombies y catástrofes parecidas: la idea de empezar de nuevo. Me encantan los comienzos, y la idea de un pequeño grupo de humanos que sobreviven a una catástrofe que extermina al resto, aunque es sí misma una idea terrible, está llena de la promesa de un mundo nuevo: ¿Cómo sobrevivirán? Eso para empezar. Y luego ¿cómo crecerán, y cómo se organizarán? ¿Qué errores del pasado se repetirán y cuáles no? A nivel de política, por ejemplo. O también ¿cómo sobrevive un hombre moderno, tan dependiente de una civilización, en un entorno hostil y abandonado a lo poco que sepa y que pueda aprender por sí mismo?

Cosas asi me han ocupado hasta el punto de comenzar una novela (nunca la terminé) sobre una base en la Luna, que sobrevivía a un ataque extraterrestre que simplemente eliminaba la vida en la Tierra. Los extraterrestres (en realidad sus máquinas) daban la vida por eliminada y se iban. Y la minúscula colonia lunar tenía, primero, que sobrevivir, y luego que prosperar. Intentaba tratar todos los aspectos prácticos. ¿Cuál es limite de vida de un reactor nuclear? ¿qué materiales son fáciles de construír, cómo substituír las cosas que eran fabricadas en la Tierra?

En estas reflexiones, desde luego, el enemigo es lo de menos. En mi novela los protagonistas tenían bastante enemigo con el entorno de la Luna, hostil a la vida.

La mayoría de las películas de zombies, si no todas, se centraban muy poco en este aspecto. El aspecto de “horror”, de asustar, era (y creo que sigue siendo) el más importante en casi todas, cosa que a mí me aburre bastante y a ratos me irrita, cuando los personajes actúan de modo notablemente estúpido. El otro aspecto, que ha surgido más últimamente, es el de las relaciones personales del grupo. Pero este tema se trata casi siempre más como una especie de “telenovela” o de “reality show” donde los zombies eligen qué candidato de la casa del Gran Hermano hay hoy para cenar.

Una obra que indica que las cosas cambian, es “The Walking Dead”, “los muertos vivientes”, un cómic que, de acuerdo a la mejor tradición moderna, parece que ha sido adaptado con muchísimo respeto a la televisión (oh, jóvenes de hoy que criticáis las adaptaciones de vuestros cómics favoritos, no conocéis los horrores que hemos tenido que vivir quienes hemos vivido los tiempos anteriores a Sin City). Este cómic no está centrado, desgraciadamente, en la política o la tecnología, pero:

  • No está centrado en absoluto en el horror. Los zombies son un peligro constante que hay que manejar, pero dan el mismo horror que una atmósfera de vacío o una temperatura de 80° bajo cero. Si no tienes cuidado, te mata. Y cuesta acostumbrarse a tener cuidado.
  • Las relaciones personales son el centro, pero se tratan de un modo bastante realista. La frase de Rick al final del capítulo #24 es preciosa: “Desde el momento en que de pegamos un tiro en la cabeza a uno de esos monstruos, en que le destrozamos la cara con un martillo o le cortamos la cabeza, nos volvimos lo que somos. Estamos rodeados de muertos. Estamos en medio de ellos. Si renunciamos, seremos ellos. Vivimos con un pie en la tumba, y les debemos arrancar cada minuto de nuestras vidas. ¡Mirad ahí fuera! ¿Creéis que nos escondemos tras muros y alambradas para protegernos de los muertos vivientes? ¿Es que no lo entendéis?  Nosotros somos los muertos vivientes.
  • Y sí, menciona tanto la tecnología como la forma de gobierno, como problemas y temas constantes. Se menciona una oligarquía y hay varias tiranías, los individuos aprenden a usar armaduras de policía y un tanque. No está mal, es un comienzo.

Y sin embargo, en mi humilde opinión (y por eso empecé a escribir este artículo) faltan demasiadas cosas en ese último aspecto.

Asi que vaya aquí una guía rápida de las cosas que, por lo visto, está prohibido hacer en una obra de zombies, sin importar su utilidad.

  • No mire mapas. Vaya descubriendo el entorno a la buena de Dios, ni se le ocurra entrar en una librería o una gasolinera y hacerse una idea clara de dónde están los supermercados y las tiendas, dónde las prisiones y las bases militares y a dónde conducen las carreteras. Un mapa rompe la sensación de viaje surreal que el autor ha querido darle. Si por culpa de eso acaba usted muerto, culpe al autor.
  • No use armas militares. El S. XXI ha proporcionado una cantidad espantosa de instrumentos hechos para eliminar infantería, por mucho que sea infantería a la que haya que destruír la cabeza. Destruír cabezas no es nada nuevo en la guerra. Pero no use ametralladoras de posición, no lleve lanzagranadas ni lanzallamas, no use minas ni gases corrosivos. No importa que estén claramente diponibles en bases militares visibles en cualquier mapa (ver arriba) y no importa que estén en cajones con las instrucciones de uso – está prohibido.
  • Lo mismo vale para ropa de protección, pero a niveles aún mayores. Así como sí está permitido al menos coger una pistola, no lo está simplemente envolverse con una tela los tobillos, el cuello, la cabeza o el resto del cuerpo. Nada debe impedir a un tipo morderte hasta llegar a la piel. Las botas de cuero están prohibidas, los cascos de motorista también y cuidado con las bufandas. Las chaquetas y pantalones deben ser lo bastante finos para dejar pasar la mordida.
  • Y ya que tratamos las armas. Una cosa fundamental que debe olvidar todo protagonista de estas obras, es que la lucha cuerpo a cuerpo fué perfeccionada en la Edad Media, justo antes de las armas de fuego. Escudos, mazas, espadas (gloria a un personaje de “The Walking Dead” que usa una) y picas están prohibidos.
  • Y siguiendo con la Edad Media – si quieren cubrir una zona, usen una o varias alambrads o un fino muro de hormigón, de modo que una cantidad suficiente de zombies pueda traspasarlo. No se le ocurra recordar la Edad Media y hacer un simple murete de dos metros de profundidad y dos de altura, con ladrillo, piedra, tierra… o, maldita sea, con unas simples planchas de acero fijadas a los lados de autobuses, de modo que nada del tamaño de una persona puede pasar ni por debajo ni a través. Ya sé que es simple, extremadamente simple, pero está prohibido.
  • Y para terminar con la Edad Media – no entrene. Sabemos que su vida depende de la destreza que tenga con las armas que usa, pero no entrene lucha cuerpo a cuerpo, y mucho menos tácticas de combate, maniobras, etc. Usted es un “hombre normal”, nos representa a todos nosotros, y tiene que seguir así aun dos años tras la invasión zombie y con una esperanza de vida de dos capítulos.
  • Ya que hablamos de barreras, no olvidemos las naturales. La idea fundamental, de que necesita usted sólo estar 230 cm por arriba de los zombies, no debe llevarle a moverse usando una barquita para llegar al mar. Una barca en medio de un río es invulnerable a zombies, y eso elimina la necesaria tensión. Lo mismo ocurre con un asentamiento en un lago de cierta importancia… pero ¡no siga esa forma de pensar bajo ningún concepto! Porque si la sigue, puede llegar a la lógica conclusión de que el mejor modo de protegerse es simplemente alcanzar un grupo suficiente de islas. Con una basta, pero varias le permitirían ir dejando crecer su colonia, limpiando de zombies una isla tras otra y usando el océano como efectivísima barrera natural. Si usted vive en los EEUUA, no se le ocurra pensar en el Caribe. Si lo hace, el auto meterá un zombie invisible en su barco que los matará a todos antes de llegar a su destino.

Finalmente: todos sabemos que los zombies son imposibles. Por eso, es conveniente que se olvide usted de la Segunda Ley de la Termodinámica. Los zombies viven de… ehm… de aire. De magia. De Poder Argumental en estado puro, y aunque se mueven (cosa que gasta energía) y gimen y miran y huelen… de algún modo, no necesitan más energía que el héroe ocasional. Muy ocasional. Y del mismo modo, aunque son cadáveres putrefactos, de algún modo su putrefacción no sigue simplemene su curso hasta hacerlos un montón de huesos incapaces de moverse al cabo de poco meses. Nop, lo siento, las Calorías Argumentales los mantienen con vida… bueno, con eso que los hace moverse, usted me entiende.

Esas son cosas que todavía me molestan de las historias de zombies. El día que un autor decida plantearse en serio qué harían los supervivientes en esas cirunstancias, me dará una agradable sorpresa.

Un saludo.

PS: Mariana – soy yo, en Univision :)

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La cabaña del tío Tom es edificada en más de 300.000 corazones el mismo año de su publicación, 1852. El libro, escrito por Harriet B. Stowe (nacida y residente en Brunswich, Maine, al otro extremo del país) es quizás capcioso, quizás sensiblero… pero honesto, claro, un programa ideológico sin llegar a ser un panfleto. Su efecto es convertir la esclavitud, de un tema político, a un tema moral.

Hasta entonces ha sido un asunto para políticos. El obrero medio del norte no tiene simpatía hacia los negros, que trabajando con salarios de hambre le quita el trabajo. Pero, a gran escala, norte y sur tienen intereses económicos opuestos. El norte ama el proteccionismo, que le permite usar al sur y al resto del continente como mercado. El sur desea el libercambismo, que le permite vender el algodón a los mercados europeos. La prosperidad de ambos se basa en el equilibrio, que en el Senado es delicado. La existencia o inexistencia de esclavitud decide si el desarrollo económico en cada nuevo Estado se orienta hacia uno u otro de éstos grupos de interés. Cada Estado son dos votos.

El equilibro de 11 contra 11 se pone en peligro por primera vez en 1820. Missouri es el nuevo Estado, y es esclavista. Como solución de compromiso, se crea un nuevo Estado (Maine), escindido del norte. 12 contra 12. Los anti-esclavistas del momento no quieren acabar con la “institución especial” (como se llama a la esclavitud en el sur, muestra de que el lenguaje nunca es inocente), pero sí quieren impedir que se extienda. Sólo en 1831 nace el Abolicionismo, una palabra creada por William L. Garrison en su nuevo periódico “The Liberator” para los que, como él, desean imponer el fin de la esclavitud a los Estados del sur.

Esto, de llevarse a cabo de forma inmediata, sería una debacle económica para los esclavistas del sur. Bien es cierto que sólo 2000 familias tienen más de 300 esclavos, bien es cierto que sólo una tercera parte de los dueños de tierras tienen esclavos (de 10 a 12 mil dueños, por cierto, son negros), bien es cierto que, con los precios del momento (un esclavo vale entre 300 y 600 dólares, entre 10 y 20 mil dólares actuales) casi nadie tiene esclavos en las ciudades… pero la economía del sur entera depende para equilibrar su balanza de pagos de la explotación de algodón a bajo precio. El resto, es agricultura, una economía resistente a las crisis pero pobre. El número de esclavos supera los 3,5 millones de personas… ¿personas? Los esclavos son objetos, legalmente. No pueden ni casarse, ni tienen por supuesto derecho a voto: sin embargo, el sur obtiene escaños en el Parlamento con ellos (se añaden 3/5 de la población esclava a la libre para calcular escaños).

¿Cómo se ha llegado hasta ése nivel de hipocresía y maldad? Los esclavos llegan primero como sirvientes: “Indentured Servants”, al igual que muchos criminales, así como pobres que no podían pagar el pasaje, desde Europa. Una servidumbre que no les quita todos los derechos, que tiene como límite temporal el pago de la deuda. Muchos llegan voluntariamente. Otros llegan a través del mercado de esclavos africano, donde al esclavo se le permite integrarse, incluso casarse.

Llegan 15 millones entre 1619 a 1808 (cuando los EEUUA prohíben la importación) a toda América. La gran mayoría, sin embargo, a Latinoamérica. Es a lo largo de todo el siglo XVII cuando la esclavitud va tomando su forma definitiva, separada por razas, justificada en la Biblia (Noé declaró esclavo a su hijo Ham, el Nuevo Testamento exige someterse “con todo respeto” incluso a los amos “crueles” – 1 Pedro 2:18), justificada también por otros argumentos racistas (“necesitan civilizarse”, “no saben hacer otra cosa”).

En 1854 estalla la crisis: Nebraska y Kansas son los nuevos Estados, el norte ya tiene la mayoría pero ésta no llega a los dos tercios. Nebraska será antiesclavista. Kansas se sume en el caos: Terrorismo y contraterrorismo, la presión de ambos bandos es horrible. John Brown y sus “desesperados” se dedican a matar a todo el que se manifieste a favor de la esclavitud (acabará en la horca). Por fin, el Partido Demócrata impone la elección de los propios Estados. Ambos entran como estados sin esclavos. El sur se siente amenazado en su forma de vida y amenaza con la secesión. Elecciones: En Noviembre de 1860, Abraham Lincoln es elegido.

Lincoln, un abogado de Illinois, hombre hecho a sí mismo, racista como casi todo el mundo, entregado a la defensa de los débiles contra los poderosos, sencillo y honesto, no es tampoco un radical. De hecho, probablemente ni siquiera es abolicionista. El lema de su campaña es “Salvad la Unión”. Él lo dice claramente: “Sobre la esclavitud se puede negociar, sobre la la Unión no.”. Su postura es clara, desde luego: Cree que la esclavitud desaparecerá por sí sola, que su utilidad económica se ha reducido, que no debe extenderse si es posible… está en contra, pero no ha venido a imponer nada a nadie.

Pero en el Sur reina la histeria. El nuevo Presidente, elegido con un modesto 40% de los votos, es llamado “el Orangután de Illinois”, el “major gilipollas de los EEUUA”, “sucio”, “amigo de los negros”. Lincoln es, ante todo, el primer presidente del Partido Republicano, un partido que nace con la intención de ser centralista, industrial, y antiesclavista. Todo lo que el sur odia. Cuando Lincoln asume el mando, la división ya se ha consumado: Los Estados Confederados de América proclaman presidente a Jefferson Davis, heredero, terrateniente… esclavista.

El sur comienza la guerra, explulsando a los militares leales al norte. Lincoln reacciona levantando un ejército de 75.000 voluntarios, eliminando el “habeas corpus” (lo que pone a los ciudadanos a merced de los militares, algunos pasarán años en prisión por haber dado un viva a Davis) y bloqueando navalmente al sur. Hay una primera batalla… gana el sur. Una larga guerra ha comenzado.

Lincoln repite una y otra vez, que la Unión debe ser restablecida, pero no toma ninguna posición respecto a la esclavitud, para permitir al sur una salida honrosa. En París y Londres, y en el propio Washington, los movimientos abolicionistas, decepcionados, le llaman cobarde. Por otro lado, los gobiernos de la Vieja Europa padecen el fin de las importaciones algodoneras… si ha de ser una guerra por la secesión, la secesión es legal. La Vieja Europa, atenta a la legalidad, cuidadosa de sus negocios, es perfectamente capaz de mirar hacia otro lado en lo que respecta a la moralidad… recuerde el lector que seguimos en el S.XIX.

Finalmente, el 22 de Septiembre de 1862, Lincoln declara el fin de la esclavitud con efecto al 1 de Enero del año siguiente. Los motivos son varios: Sus prejuicios racistas desaparecen con el contacto con representatnes negros de movimientos abolicionistas. Las esperanzas de un arreglo pacífico se esfuman. Y Europa amenaza con reconocer la Confederación: Los movimientos antiesclavistas, a partir de ahí, conseguirán impedirlo.

La otra evolución de Lincoln es menos brillante. Una vez tomada la decisión, Lincoln no desea ya cualquier paz, sino la victoria: A pesar de los crecientes problemas para conseguir recultas que defiendan “a los negros” (mucho menos motivados que los del sur, que defienden su estilo de vida, incluso una forma de entender el mundo), problemas que incluirán horrorosos disturbios con centenares de muertos y la artillería naval bombardeando Nueva York (la película de M. Scorsese “Gang of New York” los muestra con claridad), problemas que exigen reclutar a jóvenes y padres de familia inmigrantes directamente salidos de los barcos… a pesar de todo esto, Lincoln rechaza en 1864 una delegación venida de Richmond (capital del sur) para negociar una paz honorable.

Para entonces, el sur ha perdido toda esperanza. La costa ha sido arrasada por William T. Sherman, general que la recorre de punta a punta en 1863 con la misión de “arrasar todo lo que pueda ser útil al enemigo”. Sin ya oposición militar alguna, se pasea primero por Gerogia. A sus soldados se les permite el pillaje. Un oficial indica a sus hombres “lo que no os podáis llevar, destruídlo”. Sherman mismo declara: “Cuando viaje a Carolina del Sur, será uno de los hechos más horribles de la Historia del Mundo.”. Cumple su palabra: Junto a las casas de los blancos, la cabaña del tío Tom es arrasada por soldados de la Unión.

El 9 de Abril de 1865, el General en Jefe Lee capitula ante el General Uylsses S. Grant de la Unión. Grant muestra su grandeza: Deja los caballos y las armas a los vencidos, les entrega 25.000 raciones de comida (una por cabeza). Lincoln vuelve a Washington, conseguido su objetivo. Quiere una paz con perdón, una paz con reconciliación. El Ministro de Defensa Edwin Stanton se opone: Los culpables deben ser castigados, y el sur el culpable. Seis días después de la capitualción de Lee, Lincoln es asesinado en nombre del sur. Con él muere la política de reconciliación: Jefferson Davis es metido en la cárcel, Lee sin embargo se salva por la protección personal de su némesis Grant. Andrew Jackson, el nuevo Presidente, intenta mantener la línea reconciliadora pero Stanton se impone. Reparaciones de guerra, ocupación militar… las heridas dejadas por Stanton y Sherman permanecen aún en la memoria colectiva del sur.

Los negros vuelven al trabajo, generalmente a sueldo de sus antiguos amos. Económicamente los cambios son menores de lo esperado, pero mayores en cuanto a posibilidades, derechos… el derecho a voto, sin embargo, no llegará en todos los Estados de la Unión hasta 1965.

Un millón de hombres ha ido a la guerra. De ellos, la tercera parte está mutilada o muerta. En total, 618.000 muertos entre civiles y soldados. Jefferson Davis, tras dos años en prisión sin ser acusado, es liberado, ante el temor de que un tribunal pudiera declarar legal la secesión. El precio de la liberación de los esclavos ha sido un horror… ¿comparable a la esclavitud misma? Eso… se lo dejo al lector.

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Postdata:

He intentado en estas aportaciones, por un lado, mostrar algunos aspectos importantes de la historia de los EEUUA que pueden ayudar a entender las posiciones de éste país. Por otro lado, tanto títulos como temas han sido escogidos con toda la intención del mundo: En este foro {ver abajo} se ha hablado de la liberación de Iraq, de los terroristas internacionales, de los fundamentalistas islámicos… algunos han exclamado “¡maldita Francia!”… y tampoco olvido las veces en que nos hemos llamado unos a otros “hijos de puta” y cosas peores. También desde esta óptica, la de las palabras, y la de su significado real y consecuencias, he pretendido mantenerme en el tema de este foro, bien cierto que con una aproximación indirecta.

Sería bonito que aquellos que generalmente no comparten mis puntos de vista sobre esta guerra también consideraran interesante esta serie concreta. En todo caso, he hecho lo que he podido, y nadie está obligado a más :) .

A todos, salud y buen día.

(este aporte fué escrito en 2003, poco antes de la invasión de Irak, y publicado en los foros del periódico ABC)

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Retrato

De este tipo no me fío

y le tengo algo de miedo

aunque sea ya muy viejo

para herir sin buen motivo.

 

Cuando pienso en él me admiran

sobre todo sus defectos,

y cómo la suerte ha puesto

tantos lujos en su vida.

 

Tipo listo, no hay duda,

bastante hábil con la lengua

para una pelea eterna

o momentos de dulzura.

 

Egocéntrico pendejo

que me mira sonriendo

muy tranquilo y bien compuesto

al otro lado del espejo.

 

 

2012-06-16

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17 de Octubre de 1781. El General Lord Charles Cornwallis y el resto de sus 8000 hombres capitula en Yorktwon ante la Armada Continental Americana. A su lado, el almirante Graves. Enfrente, el victorioso General George Washinton. Y a su lado, el almirante francés, Comte de Grasse, de los ejércitos de su Real Majestad Luis XVI.

Ha sido la batalla decisiva: Las tropas de Washington sumaban 9000 hombres, de lejos insuficientes para asaltar por sí solos la fortificada ciudad. Pero a las tropas de Washington se unen 3000 soldados franceses que permiten bloquear la ciudad por tierra (Francia ya había desembarcado a esa fecha 5000 soldados, que combaten en otros frentes). Y en el mar, donde la hasta ahora invicta flota inglesa se paseaba por la costa eligiendo el frente y ayudando con velocidad allá donde la lucha llegara a la costa, la llegada de la flota real francesa precede a una batalla naval de dimensiones nunca vistas en el continente americano, donde Grasse colapsa la flota británica y aísla a los sitiados de cualquier posible suministro. Yorktown, que había resistido sin problemas desde Septiembre, tiene que rendirse en cuestión de dos días, bombardeada inesperadamente desde el mar por la atillería inclemente de la flota gala.

Ese día, más de un lealista, de los que muchos son norteamericanos, habrá murmurado: “¡Maldita Francia!”

¿Podría haber evitado el rey inglés esta guerra?

Personalmente, lo dudo. La Corona Británica se gastó 122 millones de libras en defender a los colonos en la “Guerra Franco-India”, donde los franceses, aliados de los indios, llevaron a cabo su versión particular de la Guerra de los Siete Años que tenía lugar en el Viejo Continente (y enseñaron a éstos a cortar cabelleras como prueba de las bajas enemigas, por las que Francia paga a tanto la cabellera). A estos 122 millones se suman 200.000 libras en gastos fijos anuales para mantener la administración y las tropas necesarias para mantener el orden (la guerra de independencia, por supuesto, disparará estas cifras). De alguna forma, la Corona tiene que recibir de vuelta lo gastado: En 1765 se establece la Stamp Act, el primer impuesto directo que el hasta entonces extremadamente generoso Rey exige a sus súbditos en América. A éstas seguirán otras, sin llegar a una tributación equivalente al Continente.

Pero ¡ay! para el colono anglosajón, heredero de los peregrinos, la propiedad es sagrada. Es la muestra palpable de la gracia divina. Y por tanto, cualquier impuesto, inaceptable.

Las excusas serán muchas: “¡No taxation without representation!” [ningún impuesto sin representación política] dicen algunos… pero, realmente, es muy dudoso que alguno de los ricos terratenientes que controlan las “House of Burguesses” [casas de ciudadanos] (como Washington) quiera realmente trasladarse a vivir a Londres, a discutir sobre las minas de Gales en el Parlamento. Y por otro lado, ni en Gran Bretaña más de un 6% de la población total tiene derecho a voto (sin mujeres y niños: ni un 15% de varones adultos). Tampoco es que en las colonias las cosas sean muy diferentes (un 15% del total, la mitad de los varones adultos no esclavos). Representación… ¿buscan representación esos hombres que en la Primera Convención Continental votan y firman, ya en 1774, su “lealtad al Rey y solidaridad con los demás súbditos de su Majestad”? ¿Quiere representación un hombre como Washington, que lleva siempre su cuchillo con el lema “siempre obedecer”?

No, no es un tema de representación, sino de libertad. Porque el Rey llega a tratados con los indios y (¡sorpresa!) los cumple: prohíbe que los colonos se establezcan más allá de los Apalaches. Porque les prohíbe emitir billetes. Porque, en el fondo, cualquier intromisión de la Corona en los asuntos de este continente Elegido por Dios es una intromisión intolerable. América no quiere co-gobernar en Londres. Quiere gobernarse a sí misma.

Así que en 1770, en Boston, la muchedumbre acaba tirando palos y piedras a las tropas inglesas, los soldados disparan y cinco manifestantes dejan su vida en la calle. El Rey se asusta ante los desórdenes crecientes, retira en 1773 todos los impuestos… deja sólo uno, el del té, de ingresos ridículos pero de significado simbólico: “Soy el Rey, y tengo derecho a poner impuestos aquí”. Incluso el té baja de precio el mismo año, cuando el Rey acaba con el monopolio de la East India Company.

No sirve para nada: El símbolo, que permanece, es precisamente aquello contra lo que se levanta la población enardecida por el libro del fabricante de corsetes Thomas Paine: “Common Sense”, en que deja plasmado el porqué el Viejo Continente, corrupto y decadente, no tiene nada que ordenar a la Nueva y Gloriosa América… recuerde el lector que sigo hablando del siglo XVIII…

16 de Diciembre de 1773: Boston Tea Party [Fiesta del Té de Boston]. Mientras tiran cajas de té por la borda, alguno grita “¡Espero que a Su Majestad le guste la sal en su té!”. La Corona exige indemnizaciones y castigo. La administración colonial se divide en leal y resistente, y la resistente acaba con la leal: Primer Congreso Continental.

Resistente, pero no rebelde. En ese 1774, un tercio de los representantes son “Tories”, leales a la corona y partidarios de ceder. Un tercio son “Whigs”, partidarios de forzar al Rey a negociar representación, condiciones e impuestos. Un tercio indecisos. Pero de independencia, no habla casi nadie: Ideas de locos, exageraciones.

Pero la guerra, por lo pronto, no tiene visos de terminar. Ni el rey negocia, ni cede: ¿Porqué debería? La primera batalla, en Bunker Hill, Junio de 1775, acaba con una vitoria lealista resonante. Después de elegido el tradicionalista (militarmente), disciplinado y obediente Washington como líder de 14.500 hombres de la Armada Continental, ésta es derrotada ignominiosamente el año siguiente. Washington escribe: “¿¡Con éstos soldados he de defender a América!?”.

El Segundo Congreso Continental nace aún sin la intención de declarar la independencia. La guerra, sin embargo, acaba con el orden. Y el orden amenaza la propiedad. El caos no deja alternativa: O se crea una administración propia, o la anaquía acabará con todos. La independencia es forzada, pero los congresistas saben hacer de la necesidad virtud acudiendo a los principios más elevados que encuentran: La libertad, la justicia, la igualdad, la lucha contra la tiranía. El resultado es una Declaración de Independencia que ilumina la literatura política desde los siglos, cuyas primera palabras tronarán en el corazón de todo demócrata desde entonces: “We, the people…”: “Nosotros, el pueblo…”. La soberanía popular ha nacido.

Pero una declaración, ay, no es un ejército. Washington necesitará años para convertir su armada de campesinos en un Ejército: ¿Tiene tanto tiempo? Las derrotas se suceden: Savannah, Diciembre de 1778, Charleston, Mayo de 1780… es imposible sacar el relativamente pequeño contingente de “casacas rojas” de la costa, protegidos por los cañones de su flota y la lealtad de la población “Tory”.

La nueva Nación pide ayuda: Benjamin Franklin acude a París, donde se le recibe con honores debidos, en buena parte, a su condición de famoso hombre de ciencia. Pronto, la causa de la rebelión antibritánica se hace popular: Las damas de la corte borbónica se hacen peinados “a la Bostonienne” o “a l’Independence”, los varones llevan zapatos “a la Franklin”… el Rey absoluto Luis XVI vé la posibilidad de desangrar al Reino Unido y levanta una tropa y un ejército… “maldita Francia” habrá dicho ya entonces alguno en Inglaterra y en Yorktown…

Es el error de su vida. La ruina económica provocada por la guerra será uno de los factores fundamentales de la revolución francesa. Otro, no menos importante, será el fuego ideológico que las nuevas ideas de libertad y democracia triunfante, “caso práctico” de aplicación de la ideas enciclopedistas, enciende en los corazones franceses.

Los ideales americanos, por otra parte, nunca se podrán llevar a la práctica del todo: Ya en el Congreso Constituyente, la “Revolución del Gobierno” (como la llama la Pennsylvania Gazette) de 1787, se establece un estado central… con sus impuestos. Pero en el intento de alcanzar sus ideales, en la desconfiaza profunda al poder, con esa increíble Constitución, levantan un Estado moderno, eficiente, autocontrolado, federalista, justo, libre y estable… más de un siglo por delante de su tiempo en algunos aspectos, dos siglos por delante en otros.

Este Estado, no es, sin embargo, agradecido. El déspota Luis XVI será destronado y encarcelado. Los EEUUA reconocen a la Francia Revolucionaria y no mueven un dedo por el ahora llamado Luis Capeto cuando se le condena a la guillotina. Así como Roma no paga a traidores, América no paga a déspotas…

Una lección que otros déspotas más modernos, acreedores de otros favores, habrían hecho bien en recordar.

(este aporte fué escrito en 2003, poco antes de la invasión de Irak, y publicado en los foros del periódico ABC)

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Skeleton Canyon, 4 de Septiembre de 1886. Por su propia voluntad baja Goyahkla por la colina, donde le esperan las tropas estadounidenses, los 5.000 soldados que, junto con 3.000 soldados mejicanos, han estado intentando cazar a Goyahkla y sus Chiricahúa. En 1876 eran 134 los miembros de la tribu que se negaron a ser enviados a las reservas desérticas desde las tierras de sus antepasados. Ahora bajan de esta colina, invictos, 16 guerreros, 12 mujeres y 6 niños. Están hambrientos, pero tienen esperanza. La guerra entre ellos y el estado más poderoso del mundo ha terminado en tablas: Se les promete el perdón a todos, y la entrega de territorios aceptables en Florida.

Florida… tan lejos de casa. Pero la paz es la paz. La paz, piensa Goyahkla, merece sacrificios.

El perdón es importante, porque Goyahkla ha luchado como podía: La única forma de impedir la ocupación blanca era hacer el territorio tan peligroso que los colonos no se atrevieran a asentarse. Y para ello había que matarlos. Con sus propias manos, Goyahkla ha matado a más de 500 personas. Su gente advirtió al Gobierno que no debían venir los colonos. Cuando vinieron, se les mató: Hombres, mujeres y niños. Estos hechos han provocado la indignación de los EEUUA. La muerte de inocentes blancos debe ser vengada.

La muerte de inocentes indios es otra cosa… como los 300 indios desarmados que mueren masacrados por un “malentendido” en Wounded Knee en 1890, asesinados por el mismo general Nelson A. Miles sin que jamás nadie pague por lo sucedido. 300… son más de 300 los tratados hechos por los blancos con los indios, escritos y archivados, que los blancos han roto. Este no será una escepción. Una vez desarmado, Goyahkla será enviado a la cárcel. La reserva de Florida “trocará” su localización por terrenos áridos cuando el insaciable hambre de tierras de los colonos lo exija. Y ni siquiera se les permitirá salir de esos territorios miserables: Sólo en 1913 pueden volver los Chiricahúa a su antiguo hogar, del que ahora otros son dueños.

Los indios obtuvieron el dercho a voto en todos los Estados de la Unión en el año 1948.

En los sesenta se descubrió que los territorios desérticos entregados a los indios como reservas tendían a ser ricos en Uranio. Las reservas vieron reducidas, sin compensación, sus superficies. Algunos, como Annie Mae (una aquash) protestaron. En 1976, la primera autopsia, realizada por el FBI, reveló que había muerto por exposición radioactiva. La segunda, cuando por fin se hizo, reveló otros detalles … como que le habían pegado un tiro en la cabeza y le habían cortado las manos, cosas que al parecer habían pasado desapercibidas en la primera autopsia.

Goyahkla fue el último gran guerrero indio. El gran líder Tatanka Iyotanke entregó sus armas en 1881, y ha pasado a la historia con el nombre de “Toro Sentado”.

Goyahkla, con el de “Jerónimo”.

(este aporte fué escrito en 2003, poco antes de la invasión de Irak, y publicado en los foros del periódico ABC)

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Estamos a 19 de Noviembre de 1620. William Bradford, de 16 años, observa desesperanzado los bosques. Como describirá en su diario: “Nada en que asentar la vista, que alegre el corazón del hombre”. William es un peregrino.

Los peregrinos que llegan con el Mayflower son, sin embargo, imbatiblemente optimistas. Creen que America es la nueva Tierra de Promisión, el lugar elegido por Dios para su nuevo Pueblo Elegido, elegido para dar una nueva Luz al Mundo. Se consideran a sí mismos superiores al resto, a los “otros”, los “strangers” (extraños), de los que desconfían porque pueden corromper su sociedad. Se le puede llamar puritanismo. Se le puede llamar xenofobia. Y tienen motivos para estar orgullosos: Sus representantes son elegidos por la comunidad en elecciones más o menos democráticas. Una “comunidad de iguales” quieren ser, iguales libres, libres para trabajar… y para comerciar sin escrúpulos, pero rechazando de plano toda igualación comunista.

El que estas palabras, por cuidadosamente elegidas que sean, se apliquen en su totalidad al estadounidense medio actual, muestra hasta qué punto los “padres peregrinos” (pilgrim fathers) han marcado a los EEUUA. G.K. Chesterton la llamará, mucho tiempo después, “una nación con el alma de una iglesia”. Y éste hecho, el hecho de esta influencia imborrable, es un hecho demográficamente sorprendente que muestra la poderosa influencia que una minoría fuertemente ideologizada puede ejercer sobre su entorno.

Porque el medio centenar de peregrinos, y los peregrinos que vendrán después, por muchos miles que sean (unos 30.000), no llegan sólos. Ya en el Mayflower componen sólo la mitad de los 102 pasajeros, y teniendo en cuenta que los tripulantes se ven obligados a pasar el invierno en la inesperada soledad de la Pylmouth Plantation, los peregrinos no son ni la mayoría.

Inesperada soledad porque el asentamiento es ilegal: La carta de propiedad (charter) conseguida del Rey se aplica a un territorio de Virgina, no a esta costa extraña de lo que será Massachusetts a la que han acabado llegando por error. El hecho de que la autoridad de la comunidad peregrina se asienta sobre bases ilegales les obligará a firmar un documento de autogobierno que pasará a la historia como la primera señal de democracia en Norteamérica: El Contrato del Mayflower (“Mayflower Compact”).

Pero los peregrinos decidirán la nota de la plantación: Ir a Iglesia es obligatorio, para todos los habitantes, sean peregrinos o no. Los peregrinos, que se llaman a sí mismos “santos” (saints), no van a permitir que la corrupción de los extraños les afecte. Han empeñado su futuro (la producción en los próximos 7 años pertenece a sus pagadores) para alejarse de esa influencia maliciosa, no para huir de la persecución: Los peregrinos huyeron de la presecución religiosa viajando a Leiden, Holanda, donde llevan unos años instalados. Pero es el deseo de preservar su pureza lo que les trae a América. Su imposición de su religión a rajatabla sobre una parte de la sociedad que no comparte sus valores, unida a su deseo de purificar la Iglesia en el Mundo, justifica el adjetivo de fundamentalistas.

Se cometen otras ilegalidades: El contrato con el que han llegado prohíbe la posesión privada de tierra hasta que hayan pagado sus deudas. Bradford, entretanto líder de la colonia, ve desesperado como los efectos desmotivadores del comunismo entre su gente mantienen a la colonia al borde del hambre. Y finalmente, rompiendo la ley. facilita propiedad privada a los colonos “que lo merezcan”. El comercio vendrá luego, con la seguridad económica: Se vende a los indios licores… y armas, a pesar de la expresa prohibición del Rey.

Tampoco son los peregrinos los primeros en llegar: Florida tiene colonias españolas ya desde finales del XVI, y Virginia ha sido fundada 13 años antes por emprendedores aristócratas royalistas (“whims”), seguidos de sus siervos semiesclavos, hecho que un cuarto de milenio después seguirá siendo decisivo a la hora de decidir los frentes de la Guerra Civil.

Y al norte aparecerán pronto otras colonias: No sólo las puritanas como Massashusets (1629), sino de “strangers” como los comerciantes y burgueses de William Penn (Pennsylvania, 1681)). Al final del siglo, a los realistas sudeños y los burgueses norteños se han unido suecos, alemanes, holandeses… que fundan Nueva Amterdam, más tarde llamada Nueva York. Los peregrinos son para entonces una, y no la más numerosa, de las cuatro macro-comunidades de la norteamérica anglosajona.

Tampoco llegarán los peregrinos durante mucho tiempo: Con el final de la Guerra Civil Inglesa en 1647 las persecuciones cesan. El flujo de inmigrantes, sin embargo, crece sin cesar. La proporción de descendientes de los “pilgrim fathers” es hoy insignificante, y ya en vida de Bradford los ideales originales de éstos parecen perderse para siempre en la masa, de lo que éste se queja amargamente en su “Of Pylmouth Plantation”.

Y sin embargo…

…la búsqueda de la salvación personal se convertirá en la “búsqueda de la felicidad” en la Constitución de los EEUUA.

…la confianza en Dios permanecerá para siempre, los EEUUA nacerán convencidos de ser elegidos para dar una nueva Luz al Mundo, sólo que no es la del Evangelio sino la de la Democracia.

…el anticomunismo, el comercio ilimitado, y la creencia en la Tierra de Promisión permanecerán intactos.

…los “extranjeros” dejarán de ser los anglicanos y papistas para ser sucesivamente indios, holandeses, alemanes, franceses, ingleses, mejicanos, españoles, alemanes de nuevo por dos veces, comunistas y musulmanes.

Los pilgrim fathers darán otra cosa a los EEUUA. Aunque ellos se denominen “santos” son conocidos ya en el siglo XVII por otro nombre, usado por sus cohabitantes no puritanos:

“Yankees”

(este aporte fué escrito en 2003, poco antes de la invasión de Irak, y publicado en los foros del periódico ABC)

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Llamémosla Mary. Tiene 20 años. Trabaja en una casona, grande, cuyas ventanas están cubiertas de persianas que arrojan a la calle una intensa luz roja. Es un “hada de la pradera”, modo poético de llamar a las prostitutas.

Los inviernos, viaja a Nueva Orleans, donde se gana bastante menos y la competencia es dura. Pero de Abril a Noviembre, se la puede visitar en la casona. Lleva trabajando desde los 15, una edad muy normal (algunas llegaron con 14).

Se cuida. Y cuida de sus clientes. No porque falten: Los cow-boys llegan a miles, contratados por 30 dólates al mes, jóvenes la mayoría, teniendo que pasar meses sin ver una mujer. Cuando llegan a Dodge City, la nueva “cattle city” (ciudad de ganado), a vender las piezas para que sean transportadas en el tren a Kansas City y luego a la costa, están hambrientos, pero no de carne de vaca, sino de hembra.

Mary cuida a sus clientes porque tiene la intención de casarse con uno de ellos. Espera poder elegir: Entre los clientes, siempre hay algunos “fijos”, y de entre ésos, algunos solteros. Sobran solteros en Dodge City.

Y cuando encuentre al apropiado, quizás a los 25 años, cogerá sus ahorros y los de él y montarán una tienda, o una granja, o lo que sea… y tendrá hijos. Asi que debe cuidarse. La sífilis no tiene cura.

No está sola, ni es la primera. Prácticamente la única presencia femenina en Dodge City en 1870 (pongamos) está compuesta por prostitutas. Y ex-prostitutas. El resto es una pequeña élite de esposas de los rancheros más importantes, del pastor. Una pequeña élite.

Un siglo después nadie querrá oír la historia de Mary. Sin la cual Dodge City se habría convertido en un pueblo fantasma con la primera ruta ganadera alternativa. Y con Dodge City tantas, tantas otras ciudades más. Los hombres llegaron a sacar dinero del ganado. Las mujeres, a sacarlo de los hombres. Y a pesar de las dificultades, el desprecio, las enfermedades, la violencia… a pesar de todo lo que esas heroicas mujeres tuvieron que pasar para ganarse la vida y conseguir un marido, al final fueron ellas, ellas tanto como los cow-boys, los que hicieron el Oeste Americano tal como lo conocemos.

Dodge City: hijos de puta.

(este aporte fué escrito en 2003, poco antes de la invasión de Irak, y publicado en los foros del periódico ABC)

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Mayúsculas: Patria, Humanidad, Dios, Revolución, Honor, Libertad, Verdadera Fe, Pueblo, Progreso, Razón, Democracia, República, Historia, Tierra, Hombre (De Verdad), Verdad.

Minúsculas: Mi ciudad, la humanidad, un dios, revoluciones, mis normas, la libertad de cada uno, mi fe, la gente, el progreso moral y de las ciencias, la razón (tal como la entiendo), sistemas suficientemente democráticos, controles republicanos del Estado (mal necesario, de momento), las versiones de la historia, este planeta, varón, mi verdad percibida.

No me gustan las mayúsculas.

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Esta vez todos.
Absolutamente todos.
Es sólo un planeta.

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