Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Unión Europea’

Así es como me imagino el escenario: Adolf Hitler se vuelve moredano en invierno de 1938/1939.

Primero viene la ya mencionada etapa de “recuperación” de mi “ataque”, en este caso calculada como muy breve porque corro peligro de ser eliminado por algunos de mis colegas, especialmente Göring. Luego, la principal prioridad es prepararse para nuestra entrada en la Segunda Guerra Mundial, una guerra que desde mi humilde punto de vista comenzó en 1937. Considero que esa entrada, alas, es inevitable. Primero porque esto es una fantasía y otra cosa sería aburrida, pero también porque:

  • Es muy tarde ya, Hitler para entonces lleva planeando desde hace años esa guerra, que muchos nazis desean y muchos militares han planeado. Me arriesgo a un golpe de estado del que puede salir un régimen bastante más sangriendo que lo que yo intento hacer.
  • La economía alemana está profundamente endeudada y sólo puede sobrevivir con las restricciones que puedo imponer en tiempos de guerra, y con el botín. Un botín que espero considerable, y que incluye los trabajos forzados y el expolio de muchísima gente.

La preparación es a varios niveles:

  • Construír campos de trabajo masivos y funcionales, es decir, creados no para exterminar a la gente sino para que su trabajo sirva para sostenerla a ella y producir cosas útiles. Lo justifico con la enormidad de la guerra que está por venir (“necesitamos todos los brazos”) y el peligro del comunismo. De momento están casi vacíos… casi. Judíos y disidentes los van llenando (así mantengo mi perfil político) y mejorando… a algún nazi le puede extrañar que dedique tanto interés a la idea de que los prisioneros deben vivir decente y saludablemente en vez de matarlos a trabajar. Lo justifico diciendo que no sabemos cuánto tiempo los necesitaremos, y con ideas sobre la motivación como factor de productividad del trabajo.
  • Una intensa campaña, con medidas discriplinarias y reglamentos pero también publicidad y propaganda, para imponer dentro del ejército un código moral “caballeresco”. Uso para ello (como el Hitler histórico) la imagen del caballero teutónico medieval, y con eso suavizo la doctrina del darwinismo social: el débil debe ser sometido, sí, pero no ser asesinado. Suavizo así la postura inicial nazi y me esfuerzo por explicar también que “el mundo no entendería” que nos comportáramos “como salvajes” y que Alemania está muy sola en el mundo y no puede enemistarse con todos. Debemos demostrar que somos la civilización superior. La humanidad y el honor, la generosidad con el derrotado, forman parte de todo eso. “Cada soldado alemán es un caballero teutónico” y debe comportarse como tal. Se menciona la propaganda anti-alemana de la Primera Guerra Mundial como ejemplo de qué imagen no debemos dar.
  • Me esfuerzo por no perder más científicos. Eso puede muy bien incluír entrevistas discretas con científicos judíos, en las que afirmo que aunque me ha encantado usar el antisemitismo como argumento electoral, esa etapa ha pasado y ellos verán cómo la guerra significa el comienzo de la relajación. Explico mis ideas “sionistas”: Los judios son una raza inferior porque han degenerado por culpa de carecer de un estado propio durante siglos. Deben volver a obtener un lugar en el mundo, y eso les ayudará a integrarse con las demás naciones. Estas ideas, que de momento se expresan sólo en privado y sólo a muy poca gente, no me ganarán muchas simpatías, pero sí pueden reducir el terror / pánico que en estos momentos pueden estar sufriendo muchos de estos científicos. Dejo que Göbbels repita aquello de “nosotros decidimos, quienes son los judíos”, con un tono más civilizado y menos cínico que en la realidad.
  • El esfuerzo militar de investigación va a aquellas cosas que Moredan sabe que funcionarán: producción en serie de tanques (no necesariamente enormes), submarinos y caza-bombarderos de largo alcance, radares, sistemas de codificación, aviones a reacción, misiles y por supuesto, bombas atómicas. El material radioactivo lo consigo fácilmente por mi pacto con Stalin. No necesito mucho: cantidades mayores las obtendré de las colonias de la Francia de Vichy. Es por supuesto el programa más secreto de mi Wehrmacht.
    • Una palabra sobre Engima: Por un lado, fuerzo y exigo que los códigos sean aún más complejos de lo que fueron en la realidad (más cilindros). Por otro, limito de forma extrema la comunicación que vaya por ellos. Y eso, por supuesto, incluye un manual de uso que prohíbe usar ninguna palabra o expresión que no sea estrictamente necesaria. “Heil Hitler“, por ejemplo. Al mismo tiempo, hago mis esfuerzos para que se desarrolle, si puede ser, a tiempo, la criptogragía asimétrica y los ordenadores.
  • En la diplomacia, mi postura es claramente anti-comunista y de pleno apoyo defensivo a Japón. Pero no hago mucho al respecto, en público. En privado, le sugiero a Stalin que mi anticomunismo es de boquilla, pero mi diplomacia comienza campañas a nivel mundial de información sobre los horrores del comunismo, especialmente centradas en Europa Occidental y los EEUUA. Noten que escribo “información” y no “propaganda” – no necesito mentir sobre el estalinismo, y no lo hago ni dejo que se haga. La verdad basta y sobra. Por supuesto, al cabo de cierto tiempo (¿un año?) Stalins se enterará de que estoy detrás de muchas operaciones de información. Pero para entonces yo ya tendré el Uranio y Polonia y me importará bastante poco su opinión. En ese momento, mi anticomunismo se vuelve feroz y me preocupo de que la gente de bielorrusia, los paises bálticos y Ucrania lo sepan.
    • En otro frente, uso dinero y lobbismo lo más profesional posible, para ganarme a Washington. Contratos y buenas relaciones, visitas frecuentes, comprensión hacia los puntos de vista americanos (si hace falta uso el manido argumento de que “no estamos preparados para una democracia como la suya”, aunque esas cosas no deberían imprimirse en el Reich) y mucha mano izquierda.
    • Y en un tercer frente, el Reino Unido, procuro que la gente y sus políticos sepan que estoy deteniendo el desarrollo de la flota (= barcos), que respeto la ambición británica de “reinar sobre las olas”, y que me considero maltratado por una civilización a la que admiro. Es decir: juego al Kaiser. Siempre será mejor que la impresión que hemos dado hasta ahora. Si consigo llegar a Churchill, incluso con una entrevista personal (difícil de justificar, asi que puede que tenga que encargarse Ribbentrop o que lo hagamos por teléfono) en la que relativizo el antisemitismo, explico que imagino un mundo donde el RU domina las colonias y océanos y Alemania “lidera pacíficamente” la Europa continental, que rechazo que una guerra sea inevitable y que le pido que “sea razonable”. Vamos, soy cínico, mentiroso y por supuesto no tengo éxito, pero sí espero sembrarle de dudas para cuando las cosas se pongan feas.

Así las cosas, llega Septiembre. Y aquí lo dejo por hoy, más en la próxima.

 

Read Full Post »

Observo cada día, varias veces al día, las protestas en Egipto contra el régimen dictatorial de Hosni Mubarak.

Desde que comenzaron las protestas en Túnez, tuve que constatar un primer error mío: en contra de lo que yo pensaba, ya hay sociedades árabes maduras para la democracia más allá del Líbano. Yo pensaba que el Líbano (donde hay una suerte de “burocracia con influencias democráticas”) era un caso único, y que para el resto de países árabes todavía estaba pendiente un cambio de ideas que pasaba, sobre todo, por la creación un paradigma firme de Islam democrático. Me equivoqué. Las minorías intelectuales pro-occidentales (que han existido siempre) se han convertido ya en mayorías pro-democráticas (y ya no tan intelectuales, ni tan pro-occidentales) en al menos algunos de esos países.

Sin embargo, aposté a que fracasarían. Volví a equivocarme por pura ignorancia del estado del Ejército en Túnez, que resultó decisivo. Asistí al final del régimen de Ben Ali con absoluta sorpresa y brillante alegría. Y observé, por primera vez en mucho tiempo, a los EEUUA arriesgando sus intereses en defensa de la democracia. Creo que es algo que no ocurría desde Carter. También observé el silencio estupefacto de la Unión Europea, las declaraciones tardías y tibias de Francia, y los juzgué con blandura porque supuse que muchas cancillerías europeas estarían todavía tan sorprendidas como yo y digiriendo los acontecimientos.

Ahora creo que las posibilidades de una revolución así dependen de varios factores específicos de cada país… uno de ellos es el miedo que provoque el posible régimen futuro, lo que depende sobre todo del papel que los islamistas y comunistas tomen en las revueltas. El otro es hasta qué punto el ejército esté unido a los intereses del régimen presente. He vuelto a mirar la situación en Yemen, Líbano y sobre todo Egipto. Y de nuevo, soy pesimista: no creo que vayan a surgir a corto plazo nuevos cambios democráticos como en Túnez.

Sin embargo, veo como de nuevo los EEUUA arriesgan por la democracia, presionando a Mubarak para que garantize la libertad de expresión, reunión y prensa. Sabiendo perfectamente que eso sí pondría en peligro al régimen (y que por tanto, no van a hacerlo) y amenazando con cortas las ayudas económicas (lo que aisla a Mubarak). Dentro de lo que cabe, dentro de lo que una potencia puede hacer, los EEUUA están arriesgando de nuevo, y más que nunca, contra sus propios intereses cortoplacistas y por la democracia y los intereses a largo plazo.

Y de nuevo, la Unión Europea se calla. Su silencio es estruendoso y esta vez no encuentro ninguna excusa. Sus cálculos pueden ser tan pesimistas como los míos, pero ocurra lo que ocurra, es ahora el momento de mostrar que una potencia defiende unos ideales y no sólo a una comunidad o a un grupo de empresas. La Unión está orgullosa de sus ideales, y con razón, pero su política exterior cobarde se hace cada vez más difícil de justificar.

Si me equivoco por tercera vez, si Egipto se convierte en una democracia, lo que habrá comenzado es mucho más que una nueva “revolución de los Jazmines”: habrá comenzado la revolución democrática árabe. Una perspectiva mareante y fascinante. Pero ocurra lo que ocurra, los egipcios no olvidarán quién estuvo a su lado, y quién prefirió no arriesgar sus negocios con la dictadura. La Uníón debería tomar partido, y tomarlo rápido.

Read Full Post »

Como sabrán algunos de ustedes, Irlanda ha rechazado por referéndum el Tratado de Lisboa.

Éste tratado modificaba los anteriores en el mismo sentido que la malograda Constitución Europea, aunque aceptando aún más compromisos y añadiéndose (en lugar de substituír) a éstos. A pesar de todos sus defectos, era desde luego mucho mejor que el vigente tratado de Niza.

Me sorprende, sobre todo, que alguna izquierda poco informada o curiosamente enceguecida esté felicitando a Irlanda por haber “rechazado la Europa neoliberal” y otras lindezas. La idea vendría a ser que este rechazo obligará a los Gobiernos a elaborar otro tratado, menos “neoliberal”, que sí sería aprobado por el pueblo irlandés.

Esta postura parte de varios equívocos:

1. Semejantes “izquierdistas” parece que no imaginan otras salidas. Como que Irlanda se quede directamente fuera del próximo tratado, o que los partidos irlandeses modifiquen la Constitución para evitar semejantes desastres (y acto seguido firmen el actual tratado o una nueva versión). Todas esas alternativas son negativas para cualquier persona progresista y europeísta.

2. Además, esos izquierdistas suponen, por algún motivo curioso, que los gobiernos conservadores y realmente “neoliberales” van a preferir un tratado peor (para ellos) que éste al simple mantenimiento del status quo. Dicho de otro modo: En Irlanda no se votó entre una Unión Europea ideal y el Tratado de Lisboa, sino entre el Tratado de Niza y el de Lisboa. Todavía no he leído ni un sólo argumento que indique en qué exactamente el Tratado de Lisboa es menos social o más neoliberal que el de Niza.

3. Finalmente, esta “wisquierda”[1] parte de la muy curiosa suposición de que los que han dicho “no”, lo han hecho en nombre de posiciones progresistas y solidarias. ¿En base a qué? Por lo que a mí respecta, considero igual de probable que hayan influído el chauvinismo nacionalista, el miedo xenófobo y el egoísmo más insolidario. Como mínimo, una parte significativa del voto negativo se deberá a esto, y no a las utopías wisquierdistas.

¿Qué hacemos ahora?

Me parece que hay sólo estas opciones:

  1. Volver a “trucar” los resultados, poniendo el tratado de nuevo a referéndum una vez haya sido aprobado por el resto de países de la Unión (esto ya se hizo en Irlanda, si no recuerdo mal). Alternativa penosa para el concepto de democracia, pero que tiene la ventaja de ser barata y darnos tiempo.
  2. Que los partidos de Irlanda tengan el valor de modificar la Constitución para evadir la necesidad de un referéndum. A eso seguiría la aprobación tardía del texto actual, o la creación de un texto adaptado de forma mínima.
  3. Llevar a cabo una reforma mínima sin cambios en la Constitución irlandesa, para ganar tiempo, e intentar ganar el próximo referéndum. Es una alternativa mala porque no tiene garantias, ni tampoco soluciona el problema cara al siguiente tratado, o al próximo.
  4. Crear un nuevo tratado desde cero. Desde luego el resultado no va a ser mejor que el que ya ha habido, entre otras cosas porque habrán opiniones encontradas sobre qué falló en Irlanda, pero también porque el Tratado de Lisboa era al menos de cierta forma una versión de la Constitución, que era un trabajo muy limpio de una convención. Remozar el remoze con nuevas negociaciones multilaterales sólo desvirtuará aún más el resultado. Por cierto: a favor de las élites y en contra del pueblo, queridos wisquierdistas…
  5. Crear por fin la europa de dos velocidades.

La última alternativa me parece la mejor. Europa ha sufrido un desgarro considerable porque hemos integrado a países con conceptos diferentes, y porque hemos partido de unos tratados iniciales muy débiles que exigían la unanimidad.

Defiendo que se cree una nueva Unión Europea, con otro nombre, y que incluya mecanismos básicos como la soberanía de su ley por encima de la de cualquier estado, y la toma de cualquier decisión por mayorías cualificadas. Si me preguntan, exigiría una triple mayoría absoluta: de países, de aportes a las arcas de la Unión, y de población. También debería incluír mecanismos de expulsión y barreras a la cooperación con países no miembros (como ya comenté, me parece un desastre que Suiza esté en Schengen).

Los países miembros de la UE que estuvieran dispuestos a esto, se convertirían en “un sólo país miembro” de la UE actual, la cual quedaría como una zona intermedia entre la integración de la nueva unión, y el resto del mundo.

Por supuesto, esta propuesta mía es tan improbable como la que más. Pero en pedir no hay engaño.

 

 


[1] Wisquierda: La izquierda con un wiskey en la mano. Dícese de la izquierda intelectual antiamericana que desde la seguridad de su posición burguesa defiende barbaridades como el castrismo, las FARC o el terrorismo independentista, en nombre de ideas utópicas completamente alejadas de la realidad. Distíngase claramente del altermundismo, una corriente basada en la ciencia y el progresismo que incluye la Renta Básica Universal, la Tasa Tobin, el ecologismo y la reforma del gobierno de las organizaciones de Bretton-Woods.

Read Full Post »

La de cuarenta lenguas
y cientos de millones
de corazones.

La de las cicatrices
que atraviesan el mundo
de parte a parte.

La que balbucea
sabias incoherencias
rodeada de nietos,

tan seguros ellos
de sus verdades
como ella de sus dudas.

La que cometió
todos los pecados
y volvió para contarlo.

La qué bebió todos
los cálices amargos
y se mató mil veces.

La vieja dama
de la cruz roja
y la toga aplisada.

La de las lágrimas
de sangre en las manos
y voz quebrada.

Señorial anciana,
madre de todos,
amada Europa.

 

 


Este peque~o atentado al buen gusto me lo inspiró la música de “Zemrën E Lamë Peng”, escrtita por Adrian Hila y cantada por Olta Boka, encontrable en YouTube y en Eurovisión, en estas fechas.

Read Full Post »

Existen en la Unión Europea lo que se llama “opt-out”, es decir “opciones de exclusión” de un determinado aspecto de la Unión. Esto significa que el país que está “fuera” no es un miembro de la Unión a los efectos de esa determinada cooperación.

El peligro de esto es lo que se llama “Europa a la Carta”, es decir, que cada país acabe entendiendo Europa a “su” manera de forma que, por un lado, el ciudadano europeo no sepa qué quiere decir exactamente el que otro estado “es miembro de la Unión”, ya que se puede “ser miembro” de mil maneras distintas. Por otro lado, el peligro es que cada estado coja lo que más le convenga… y la Unión le quede como único papel lo que menos le conviene a los demás, una especie de “basurero institucional”.

De momento la posibilidad de salirse de estas cooperaciones se ha mantenido en límites: Tenemos a gente “fuera” en el euro (Reino Unido, Dinamarca y Suecia), en el Tratado de Shengen (Reino Unido e Irlanda), y en otros dos temas (sólo Dinamarca, reconozco que no he mirado con detalle ésos temas).

El Tratado de Lisboa, sin embargo, introduce dos posibilidades más de salirse de la “cooperación reforzada” europea: Política de Cooperación Judicial y Policial, y la Carta de Derechos Fundamentales de los ciudadanos de la Unión. En estos dos aspectos hay países que han tomado una “opción de exclusión”.

En el primer caso, Irlanda y… ¿les suena?… Reino Unido.

En el segundo (la Carta de Derechos Fundamentales, recordemos)… adivinen cuál es el único país que definivamente no va a firmarla…

En principio, mientras las opciones de salida no sigan multiplicándose como setas, no hay motivos para alarmarse. Muy especialmente, no hay motivos para forzar a un país a adquirir el euro, aceptar gente sin controles en sus fronteras, o fundir su ejército en un ejército europeo… si no quieren. Europa puede vivir con algunas escepciones de ese estilo.

Pero cuando un país sistemáticamente adquiere el papel de “freno” en todas las negociaciones de nuevos tratados que han habido desde su admisión en la Unión… cuando un país resulta estar una y otra vez en el campo de los que quieren un trato especial… cuando un país recibe del presupuesto de la Unión Europea un trato especial y único (el “cheque británico“) que correspondía a una situación que ha dejado de producirse hace décadas… cuando un país no está de acuerdo (Cielo Santo!) en los derechos fundamentales de los ciudadanos de la Unión… y cuando en todo esto estamos hablando siempre del mismo país… uno empieza a preguntarse: “¿Qué hace este país ahí? Si no les gusta lo que hace la Unión… ¿¡por qué no se van de una vez!?“.

El Reino Unido entró en una Europa que tenía sueños de integración, pero que era poco más que una área de libre comercio. Dado que esto les interesaba, entraron, y han estado desde entonces haciendo todo lo posible por que la Unión se quede ahí, en un área de libre comercio. Pero el resto no desea sólo eso. Simplemente.

Teniendo como tenemos ya un instrumento poderosísismo para establecer áreas mundiales del libre comercio (la Organización Mundial de Comercio)… ¿qué sentido tiene que el Reino Unido continúe en la Unión?

Realmente, claro: Mucho.

Las élites del Reino Unido saben perfectamente que éste perdería toda relevancia internacional fuera de la Unión. Que el Reino Unido sólo ya no puede hacer nada por mover el mundo en una dirección acorde a sus intereses. El Reino Unido ha tenido tradicionalmente tres ejes de poder internacional: La conexión europea, la conexión estadounidense, y la conexión de la Commonwealth. Pero estamos viendo lo inútil e incluso dañina que puede ser la segunda, y la tercera hace mucho que se convirtió en poco más que folklore. Si el Reino Unido quiere conseguir algo, tiene que conseguirlo como parte de la Unión.

Pero esto es algo que la población del mismo Reino Unido se niega a aceptar. Y como consecuencia, tenemos a unas élites que se llenan la boca de retórica antieuropea cuando hablan a su gente, y luego sonríen en Bruselas y firman todo lo necesario.

Eso si, para evitarse problemas en casa: Sólo lo estrictamente necesario. Y hacen que sea necesario lo menos posible. Y así llegamos a la dinámica que tenemos y que acabo de describir.

Bien pues: ¿Cuál es la solución?

Obvia: Déjenles irse. Y si no quieren, échenlos. No hace falta ser rudos, sin embargo….

1) Se establecen los principios de acuerdo a los cuales un país dejar de ser miembro de la Unión, y los mecanismos que llevan a ellos… esto también ayudará a que algunos países nuevos del Este se den cuenta de que la unión no está obligada a aceptarles cualquier capricho (ver Polonia de los hermanos Kaczynski).

1.1) Entre esos mecanismos está el de no aceptar un nuevo Tratado de la Unión (como el de Roma, Maastricht, Amsterdam o Lisboa).

1.2) Y se establece el tiempo mínimo de readmisión, por ejemplo 20 años.

2) Se realiza un nuevo tratado. Lo ideal, desde luego, sería uno que incluyera el euro, Schengen, el Euroejército (al menos un núcleo) y por supuesto los derechos fundamentales, y que no se añadiera sino que substituyera los tratados existentes (por pedir que no quede) ni incluyera el “cheque británico”. En todo caso, un tratado aceptable por todos pero que no traga con las escepciones británicas en ningún aspecto.

2.1) Se somete a aprobación parlamentaria o por referéndum. El gobierno del Reino Unido, entre la espada y la pared, tendrá dos opciones:

2.1.1) Si lo firma, probablemente perderá las próxima elecciones, pero ningún gobierno futuro lo denunciará porque conocen las consecuencias para el país a medio plazo.

2.1.2) Si lo somete a referéndum o no lo firma, el resultado será la salida automática del Reino Unido de la Unión Europea.

¿Y entonces? Entonces la población británica tendrá la ocasión de vivir lo que significa estar fuera de la Unión. El aislamiento y la irrelevancia política pueden llegar a ser tales, que el Reino Unido deje de ser, en esos 20 años, un país desarrollado para pasar al “segundo mundo”. En todo caso, no será placentero, y lo notará cada británico en cada uno de sus bolsillos. Tras 20 años de “cura de adelgazamiento”, el Reino Unido solicitará el ingreso sin escepciones y con una población entusiasmada ante el fin del aislamiento.

Y por supuesto, la UE les dará la bienvenida. Tienen una larga tradición de apoyar países en apuros…

Read Full Post »

Crítica a los estados sabandija.

Ahora resulta que hay cuentas secretas de terroristas de ETA en Liechtenstein (se pronuncia “lijtenshtain”). Estupendo.

Y van a admitir a Suiza en Schengen. Estupendo.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues veamos:

Hay cuatro países que sirven o han servido de paraísos fiscales, y que en estos momentos están rodeados de estados de la Unión Europea. Mónaco, Andorra, Lichtenstein y Suiza. La Unión Europea ha tenido problemas con los cuatro.

Añadamos a esto el estado de la República de San Marino, una república perfectamente inútil, incapaz de aguantar un aislamiento de dos días, y que sólo sirve para exportar sellos. Pero que en cualquier momento puede complicar un proceso legal porque es, efectivamente, un estado independiente.

Y a eso añadamos la joya de la corona: Ciudad del Vaticano, que conserva en sus muros bajo llave la mayor biblioteca de incunables del mundo (obtenida gracias a los impuestos pagados por los cristianos durante siglos, de diversas formas), y que es una teocracia autoritaria contraria a todo el “acervo europeo” que provoca daños graves a la humanidad por culpa de su fanatismo, intromisiones e hipocresías.

Todos estos estados son hoy por hoy, agujeros en el queso gruyère de la Unión Europea. Y yo propongo (sabiendo que no me va a hacer caso absolutamente nadie) acabar con ellos. Simplemente.

Mónaco, San Marino y Ciudad del Vaticano: Para empezar, control de fronteras y visado, y fin de las dobles nacionalidades. Si siguen negándose a ser anexionados por Francia e Italia (respectivamente), se bloquea la frontera y Santas Pascuas. Sólo Mónaco podría sobrevivir, y a un coste exhorbitante.

Una vez anexionados, se convierten en municipios (o barrios, en el caso del Vaticano) normales y corrientes. La Iglesia Católica puede conservar todos los bienes que no sean patrimonio de la humanidad (y la biblioteca vaticana lo es, así como la Basílica de San Pedro). Por supuesto, pagando impuestos, como cualquier otra empresa o fundación.

Andorra y Suiza: Petición de pasaporte y visados. Esperar un tiempo para ver si solicitan la admisión en la UE. Si no lo hacen, se van cerrando las fronteras, poco a poco: Aranceles, controles, reducción de visados… Hasta que se hundan o la pidan. Se les admite entonces, con todos los honores, sus parlamentarios en el Parlamento Europeo, sus derechos como cualquier otro miembro, y asunto arreglado.

¿Significa eso que la Unión Europea ya no sería el único imperio de la historia de la humanidad que se expande de forma voluntaria? Efectivamente. Yo no voy a derramar una sola lágrima por ello: Necesitamos a la Unión Europea. Y la necesitamos fuerte, sin gusanos legales que la corroan por dentro, sin escepciones raras, sin inseguridad jurídica, sin cuentas secretas, sin estados-sabandija que viven de la prosperidad de la Unión y no le aportan más que problemas.

Y necesitamos urgementemente que entrene sus músculos y empiece a mostrarse capaz de practicar el “poder duro”. Una Unión Europea que ha hecho arrodillarse a Suiza como un sólo hombre, tiene muchísima más autoridad a la hora de hablar, por ejemplo, con Israel.

Y bueno, otro día hablaré del Reino Unido…

Read Full Post »